Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

lunes, 23 de noviembre de 2020


 

 

La crisis en Canarias, el Sáhara, Pablo Iglesias y Adolfo Suárez 

 

En esta segunda semana de vientos de guerra en el Sáhara, la principal amenaza contra la verdad en este conflicto ha surgido de la engañosa interpretación dada por la mayor parte de la prensa española a las causas de la llamada crisis migratoria en las islas Canarias. La conclusión a la que conducen a la audiencia es que la oleada que ha llevado al archipiélago unos 16.000 emigrantes, la mayor parte jóvenes marroquíes, tiene un origen espontáneo,  y es un fenómeno totalmente ajeno a la vuelta a las armas en el vecino Sáhara Occidental.
  
En los medios saharauis, sí se ha dicho alto y claro que la invasión de pateras está diseñada y orquestada por el Gobierno de Marruecos para forzar a España a estar de su lado en caso de que el Frente Polisario mantenga su decisión de volver a las armas, tal y como anunció la semana pasada. La razón de este chantaje es obvia, pues España sigue siendo legalmente la potencia administradora del Sáhara Occidental y su voz es determinante en la ONU para la solución del conflicto.

 

 Un texto de la agencia Europa Press ha reaccionado a esta hipótesis recogiendo la versión con la que, desde el Ministerio de Exteriores, “se ha desvinculado el aumento de migraciones a Canarias del contencioso en el Sáhara”. El dato con el que desde el Gobierno de Sánchez se rechaza la relación entre los dos temas, es que la aluvión de pateras comenzó a aumentar en la última semana de agosto y la primera de septiembre, mucho antes de que estallase la llamada crisis del Guerguerat que desembocó en una intervención marroquí contra civiles a la que el Polisario reaccionó la semana pasada dando por acabada la tregua vigente desde 1991. 

 

 

La conexión entre  pateras y conflicto en el Sáhara

 Las fechas, efectivamente, no apoyan una relación de causa y efecto entre crisis del Guergerat, que comenzó a cocerse el 21 de octubre, y flujo de pateras. Pero le faltó añadir al autor de la información de la agencia, que si repasamos la hemeroteca de agosto, veremos que hay una coincidencia entre la escalada de emigrantes rumbo a las Canarias y la desesperada actividad diplomática desplegada por Marruecos para intentar evitar el nuevo revés que acabó cosechando en septiembre en la Asamblea de las Naciones Unidas.

 

 No es de extrañar que el Gobierno de Pedro Sánchez haya querido negar la conexión pateras-Sáhara. Reconocerlo públicamente provocaría un nuevo subidón de adrenalina a Mohamed VI y, con ello, más pateras (como mínimo). Si a ello le sumamos que el PSOE lleva años instalado en una política descaradamente promarroquí en la cuestión del Sáhara (recordemos su deleznable papel en la matanza de Gdaim Izik, a favor de los asesinos), verde y con asas, una cacerola: la lógica lleva a que desde el Gobierno se defienda una versión de los hechos en la que el Gobierno marroquí, como mucho, se ha limitado a no colaborar.

 

El presidente Adolfo Suárez se pronunció a favor del referéndum

 El PP también ha optado no poner en duda la inocencia del Gobierno marroquí en la crisis de las pateras. Ello le ha dado a los medios de la derecha munición en su guerra contra el Sanchismo y Pablo Iglesias, culpando al líder de Podemos del problema en Canarias. Lo grave es que para lograr el objetivo de demostrar su “irresponsabilidad”, Diarios como La Razón o los tertulianos de El Cascabel de la televisión de la Cope, entre otros, han transmitido a su audiencia una visión de lo qué pasa en el Sáhara muy deformada y confusa. La conclusión que sugieren es que recordar que la solución del conflicto del Sáhara tiene que pasar por un referéndum de autodeterminación, es la “irresponsabilidad” de un político sin capacidad de hacer política de estado, y no el punto clave de un plan de paz que el propio Gobierno marroquí negoció y firmó con la ONU.

 

 Se les ha olvidado que lo que dice ahora Pablo Iglesias ya lo defendió en 1979 un político nada sospechoso de ser comunista como fue el presidente del Gobierno Adolfo Suárez, en un período mucho más delicado para España como fue la transición, en el que tuvo que elegir entre la verdad y la mentira. ¿También Adolfo Suárez era un “irresponsable”? 


La deformante polarización ideológica

 No hubiese estado de más que en la derecha hubiesen recordado estos días que, como dicen desde el Ministerio de Exteriores, las pateras comenzaron a invadir las Canarias en agosto. Basta con tirar de hemoroteca para comprobarlo. Precisamente, en esa fase final del verano una personalidad de prestigio en la derecha como es el exministro de Exteriores Margallo dijo en una entrevista que “Marruecos utiliza la inmigración ilegal para chantajear a España” y que “cuando algo les molesta, abren la mano y nos encontramos con avalanchas de emigrantes”.

 

 No encajo en ninguno de los dos bloques de la España polarizada (según las encuestas somos un 4%) y no es un misterio que nunca me ha gustado Pablo Iglesias. De hecho, sigo sin fiarme de él y sus reales intenciones y objetivos con la cuestión del Sáhara. Pero me preocupa el perverso uso político que la derecha está haciendo de su intervención. En la guerra ideológica que ha dividido a España en dos bloques, su ofensiva anti-Pablo Iglesias amenaza con conducir a buena parte de los españoles que están muy enfadados con el actual Gobierno a detestar al Frente Polisario y el pueblo saharaui en nombre de la lógica de la polarización que dicta que “el amigo de mi enemigo, es mi enemigo”.

 

 Si nadie logra parar la nueva guerra en el Sahara, esta estrategia alimentada por el PP de Casado y el PSOE de Sánchez nos puede llevar a revivir la situación vergonzosa de 1976, cuando el Gobierno español miró hacia otro lado y no dijo ni mu en la ONU mientras la aviación marroquí segaba miles de vidas de civiles saharauis bombardeándoles con bombas de fósforo y napalm. La administración española todavía estaba en el territorio. ¿Es esta la España que queremos?

 

PD. Para los que quieran saber más sobre la posición de Adolfo Suárez y el Sáhara aquí tienen el enlace al libro editado por el Observatorio Aragonés sobre el Sáhara Occidental en el que participé con un capítulo dedicado a este tema. La pandemia no nos dejó hacer una presentación como se merece el esfuerzo de los editores pero, quizás, más adelante podremos recuperar el tiempo perdido. Se titula Sáhara Occidental. Del abandono colonial a la construcción de un estado. Os lo podéis descargar aquí:

https://observatorioaragonessahara.org/sahara-occidental-abandono-contruccion-estado/

 

 





domingo, 15 de noviembre de 2020

El conflicto del Sáhara se “descongela”. Como siempre, la primera víctima ha sido la verdad

 

Ya lo advirtió el anterior secretario de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon hace años, que la falta de ineficacia de la ONU a la hora de cumplir con su misión en el Sáhara Occidental, acabaría agotando la paciencia de los saharauis y quebrando esa falsa paz que surge de los llamados conflictos “congelados”. Nadie hizo caso porque, entre otras cosas, varios miembros del Consejo de Seguridad tenían interés en favorecer a Marruecos y que la ONU no organizase el referéndum de autodeterminación al que, de acuerdo a las resoluciones de Naciones Unidas, tiene derecho el pueblo saharaui.

 

“Conflicto congelado” es un término muy utilizado en jerga geopolítica para esos problemas que no están resueltos pero no generan campos de batalla y que la comunidad internacional deja a un lado para resolver otros asuntos más urgentes donde sí corre la sangre. En los últimos veinte años se ha utilizado, por ejemplo, para resumir la situación de la descolonización pendiente de la antigua provincia española situada a apenas 100 kilómetros de las islas Canarias. Muchos pensaban que las componendas que mantenían el congelamiento no iban a variar, empezando por el propio Gobierno marroquí que, con éxito, ha logrado impedir a la ONU aplicar su plan de paz para el Sáhara (que Marruecos aprobó) sin ser nunca condenado por ello. Hasta que la intervención marroquí en el Guerguerat esta semana contra una protesta de civiles saharauis ha operado el descongelamiento en menos de 24 horas y forzado a la diplomacia internacional a moverse con desenfreno para evitar sus desastrosos efectos en esa zona del África occidental, ya de por sí bastante martirizada por varios focos de violencia.

 

Hay varias evidencias de que la reacción del Frente Polisario a la acción militar marroquí esta vez va más allá de esos avisos verbales con los que, desde hace semanas, venía advirtiendo que la ONU estaba jugando con fuego al no cumplir con sus compromisos y poner fin a las intervenciones marroquíes en el Guerguerat. Estamos hablando de una zona desmilitarizada por acuerdo tanto de Marruecos como del Frente Polisario y donde no deberían entrar ni tropas, ni construirse puestos de aduanas, como en cambio han hecho las autoridades marroquíes para visibilizar la anexión de un nuevo trozo de la colonia española que no controlaban antes de la implantación del alto el fuego en 1991.  Un primer indicador de que incluso Marruecos ha percibido el cambio, es que, como suele ocurrir en todo conflicto armado, ya se está cumpliendo ese lema vigente desde el estallido de la I Guerra Mundial y que marcó el arranque de la era de la desinformación masiva mucho antes de que existiese Internet: en cuanto estalla la guerra, la primera víctima de los disparos es la verdad. 

 

Un buen ejemplo de ello son las informaciones con las que la agencia oficial de noticias de Marruecos (MAP) está ocultando la verdad a su opinión pública y, de paso, dando ideas a posibles aliados para que contribuyan al ruido de la verdad deformada e incompleta, clave para el éxito de los movimientos diplomáticos a favor de sus intereses. Llaman la atención los numerosos titulares que intentan justificar la intervención marroquí contra los participantes en la protesta a través de representantes y supuestos activistas saharauis que intentan dar la idea de que la mayoría de la población saharaui de los territorios ocupados por Marruecos apoya la intervención de las fuerzas armadas y rechaza los planteamientos del Frente Polisario calificándolos con el despectivo y erróneo término de “ideologías obsoletas”.

Es el caso de un supuesto activista de los derechos humanos que declara que  “La decisión de Marruecos de actuaren Guerguerat, es una consagración de la paz y la seguridad en la región” o el titular que recoge que “El Consejo regional de Dajla-Río de Oro aplaude la decisión de Marruecos de actuar en Guerguerat”. En ambos se oculta, que la protesta civil tenía por objetivo llamar la atención de la ONU y exigirle algo tan poco “ideológico” como es el plan de paz, eliminando el puesto de aduanas y organizando el referéndum de autodeterminación.

Ya comentamos aquí esta tendencia de la monarquía alauita a mentir a su opinión pública. Tampoco es un secreto que en el Sahara Occidental ocupado no existe la libertad de opinión necesaria para decir lo contrario de lo expresado por estos titulares. Pero llama la atención de que, 45 años después de la supuesta Marcha Verde realizada por miles de civiles marroquíes para “recuperar” (como dijo entonces el rey Hassán II) “pacíficamente” el territorio saharaui, su hijo y actual rey Mohamed VI siga ocultando la verdad de la situación ilegal que mantiene la presencia marroquí en el Sáhara, de acuerdo a derecho.

En estas y otras informaciones de la MAP se da por hecho que el Sáhara forma parte de Marruecos y que el Frente Polisario (que para la ONU y la Unión Africana es un movimiento de liberación) es para Rabat un movimiento “terrorista” y “separatista” alentado y armado por la obsesión de la vecina Argelia en acabar con su grandeza imperial. Se oculta cuidadosamente a los ciudadanos marroquíes que el Sáhara sigue siendo para la ONU un Territorio No Autónomo (pendiente de descolonizar, es decir, una colonia). Cambiar a la versión del derecho internacional,  les obligaría a reconocer que el rey Hassán II les mintió descaradamente en 1975 cuando les aseguró que el Tribunal Internacional de La Haya había reconocido la “marroquinidad” del territorio y que el problema de la legalización de su anexión por la vía de los hechos consumados quedó zanjado por esos acuerdos de Madrid firmados el 14 de noviembre de 1975 con el último Gobierno del dictador Francisco Franco.

La versión de Rabat convierte incluso en crimen traspasar la línea roja que separa esta trola manifiesta con la verdad certificada por las resoluciones de la ONU y la propia presencia de los cascos azules de la MINURSO, la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental: los acuerdos de Madrid nunca tuvieron validez porque eran contrarios a derecho, entre otras cosas porque el TIJ reconoció que el Sáhara nunca formó parte de Marruecos y que la descolonización de la colonia española debía hacerse con la organización de una consulta tal como habían marcado las resoluciones de la ONU desde los años sesenta.  Como la mentira llama la mentira, no hay que sorprenderse de que, en la versión fantasiosa y propia de un régimen sin respeto por los derechos humanos de sus propios ciudadanos, la presencia de los cascos azules no tenga que ver con la organización de esa consulta a la que alude la R de las siglas de la MINURSO, sino con el mantenimiento de la paz frente a los aviesos planes del “enemigo” argelino.

El reto marroquí de justificar una agresión

Como en toda pieza de propaganda falsificadora hay un elemento interesante y a tener en cuenta en la versión marroquí: el abierto reconocimiento por parte de Rabat de que sus fuerzas armadas han sido las primeras en violar el alto el fuego empuñando las armas para acabar con una protesta de civiles. El gran reto de Rabat es ahora demostrar a sus ciudadanos que la comunidad internacional está aplaudiendo su intervención en el Guerguerat. De cara a los foros internacionales, no le queda otra que intentar justificar la acción de su ejército asegurando que se vio obligado a tomar la iniciativa en defensa de la paz y la “integridad nacional”.

A ver ahora cómo reacciona el Gobierno del PSOE y Podemos de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que, pese a su entusiasmo por el derecho internacional, todavía siguen sin declarar oficialmente nulos los acuerdos de Madrid y negando con ello la doctrina de la ONU que señala al Sáhara como un Territorio No Autónomo y a  España como su potencia administradora. De haberlo hecho, Pedro Sánchez no hubiese consumado el pasado mes de septiembre en las Naciones Unidas la triste intervención ante la Asamblea General de la ONU con la que suscitó la alegría de los invasores marroquíes y la indignación saharaui al exigir una solución “política justa, duradera y mutualmente aceptable” para el problema. El esmero con el que obvió toda alusión al derecho a la autodeterminación de la colonia española sin duda ha favorecido el “descongelamiento”.

A Pedro Sánchez seguramente le pasó una mala jugada esa extendida creencia de que la paciencia saharaui ante la injusticia no se iba a agotar. Lo sorprendente es que no le hizo cambiar el rumbo la avalancha de pateras con miles de emigrantes con que el rey Mohamed VI viene inundando en las últimas semanas las islas Canarias para forzar al Gobierno de España a ser su cómplice. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tendrás sus razones. Pero, ¿Y ahora qué? ¿Van a permitir que España se convierta en culpable de un nuevo derramamiento de sangre a las puertas de su casa?

viernes, 29 de abril de 2016

Marruecos expulsa a la Minurso: ¿por qué Mohamed VI se quiere librar de un gran chollo?



La expulsión de la MINURSO del Sáhara Occidental ha disparado un alto riesgo de guerra en la región. Pese a ello, la prensa tradicional española no le dedica demasiada atención y, cuando lo hace, no contribuye a sacar de la confusión a la opinión pública. No parece que haya quedado claro que referirse a la zona del Sáhara Occidental que controla Marruecos con el término “ocupado” sea llamar las cosas por su nombre y no una opinión “personal” y sesgada, como dicen en Rabat, del secretario general de la ONU que pueda justificar la expulsión de los cascos azules. En realidad, Marruecos ya venía preparando este giro hacia el conflicto. Lo que no se entiende, es qué puede haberle llevado a intentar librarse de un status quo que, desde 1991, ha beneficiado exclusiva e inequívocamente, a Marruecos.



La confusión y términos equívocos con la que están informando la mayoría los medios tradicionales sobre la actual crisis del Sáhara Occidental es llamativa. Hablamos de ello en el programa N. 47 de EntreLíneas en la radio de El Vórtice. Un buen ejemplo de los perversos efectos que pueda tener la falta de contexto con un tema que ha sido intencionadamente olvidado en la prensa de papel, fue el artículo con el que arrancamos el programa para poner en evidencia lo que en las informaciones se da y lo que se omite, con un resultado deformante.

En ese texto publicado en el diario El País,  se da el dato de que la bronca del rey de Marruecos comenzó porque a Mohamed VI le indignó que el secretario general de Naciones Unidas usase el término “ocupado” para referirse al Sáhara Occidental bajo control marroquí desde la invasión de 1975. Ya dijimos que la información sobre ese viaje de Ban Ki Moon careció de importantes omisiones en la prensa. Pero resulta preocupante que en textos como el que analizamos sigan brillando por su ausencia las referencias de contexto para recordar por qué Ban Ki Moon no ha cometido ninguna incorrección y no ha hecho más que llamar a las cosas por su nombre, de acuerdo a derecho internacional.  

Mientras Mitoa (conductor del programa) leía el artículo, se me vino a la cabeza un artículo de opinión publicado recientemente  por El País sobre la cuestión jurídica, firmado por un supuesto “experto” profesor universitario en la cuestión del Sáhara Occidental, donde se cuestionaba la contundencia del dictamen del Tribunal Internacional de La Haya  de 1975 que confirmó que el Sáhara Occidental nunca había formado parte de Marruecos antes de la colonización. Con esa lectura que ocupaba toda una página en la recámara, no es difícil que los lectores de El País, un diario que no suele publicar gran cosa sobre el conflicto del Sáhara Occidental, acaben pensando que Ban Ki Moon expresó una opinión “personal”, como dicen en Rabat, y no un hecho tan impepinable que ha impedido durante 40 años a la comunidad internacional reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio del Sáhara Occidental que ocupa.
 

Mohamed VI quiere una misión de la ONU sin referéndum 

 Llama también la atención el sentido que se le da en la mayoría de las informaciones al hecho de que la expulsión marroquí ha afectado a personal civil pero no a los cascos azules militares, encargados de vigilar el mantenimiento del alto el fuego.  Se podría pensar que Marruecos ha tenido un detalle con la ONU permitiendo que se quedase lo más “importante” de la misión.  Desgraciadamente, no es así.

El rey Mohamed ha tenido siempre muy claro que lo que le sobra de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental es la "R" de referéndum. La consulta era el objetivo de la misión de los cascos azules que, en virtud de un acuerdo  del propio gobierno marroquí y el Frente Polisario, desembarcó en el territorio en 1991. Fue a cambio del referéndum que el Frente Polisario renunció a la lucha armada.

Como ya expliqué hace tiempo en otros artículos más académicos sobre el misterio de los cascos azules, desde 1991, Marruecos se ha dedicado a sabotear a conciencia la labor de la ONU para impedir que organizase el referéndum. Lo ha hecho con total impunidad gracias a la complicidad de la comunidad internacional que ha mirado hacia otro lado, con contadas excepciones como la del fallecido embajador estadounidense Frank Ruddy que fue durante un año un alto cargo de la misión. 

La MINURSO se convirtió así en un auténtico chollo para Marruecos que ha seguido asesinando y robando los recursos saharauis sin tener que afrontar el ingente gasto y esfuerzo humano que, hasta 1991, le suponía tener que defender lo invadido de los ataques del Frente Polisario. Como la ONU hasta ahora se ha limitado a echar la culpa del bloqueo del plan de paz a las dos partes por igual, los saharauis no tenían otra opción que la de callar y soportar, con la espada de Dámocles sobre sus cabezas de que si volvían a tomar las armas, les iban a acusar de ser los culpables de quebrantar la paz. No es de extrañar que los saharauis, cuando hablan con relajo, estén en el fondo contentos con lo que ellos consideran un "error" de Mohamed VI, y digan que si el Consejo de Seguridad no logra que Marruecos obedezca a su decisión a favor de que vuelva la MINURSO a El Aaiún, tanto mejor.

La incógnita que, por ahora, no se puede despejar, es la auténtica razón que ha impulsado a Mohamed VI a poner patas arriba un status quo del que Marruecos era el principal beneficiario.  Lo del problema “semántico” con Ban Ki Moon tiene todas las trazas de pura cortina de humo ya que, antes de que el secretario general pronunciase la palabra “ocupado” durante su polémica visita a los campos de refugiados del Frente Polisario, la diplomacia marroquí ya llevaba meses torpedeando sus planes de visita al territorio. Mohamed VI hace rato que viene preparando un escenario de conflicto y, si no, que se lo pregunten al Gobierno argelino que el pasado diciembre se quedó pasmao cuando el Gobierno de Marruecos se puso a reclamar ante la ONU el derecho a la autodeterminación para la Cabilia argelina que, por cierto, anda algo revuelta últimamente. En Argel sospechan que con ayuda del Gobierno marroquí.


PD.  Para quien quiera saber más de la actual crisis en el Sáhara Occidental el coronel Diego Camacho y yo elaboramos un texto de resumen de lo que tratamos en el Programa de El Vórtice  titulado Al borde del conflicto bélico. Por si queréis consultar el texto o el audio, aquí lo tenéis: 

Al borde del conflicto bélico / VEL Entre Líneas 47.

http://www.elvorticeradio.com/vel-entre-lineas-47-al-borde-del-conflicto-belico/#.Vx6D-nDy-P8  

sábado, 23 de abril de 2016

Obama acude en ayuda de la oposición de Guinea Ecuatorial. En España, silencio


Vídeo del  presidente Barack Obama durante la intervención en Addis Abeba que indignó este verano al dictador Teodoro Obiang.



En Guinea Ecuatorial, se celebran hoy elecciones presidenciales en las que, nadie lo duda, el presidente Teodoro Obiang volverá a cosechar un resultado "triunfal".  Pero, esta vez, el dictador guineano está muy nervioso por los gestos con que desde Estados Unidos se le presiona para que renuncie al poder. Su reacción ha sido permitir el ataque a la sede de uno de los partidos de la oposición. Mientras, en España el Gobierno permanece indiferente.  Ciudadanos ha intentado una iniciativa con el resto de las fuerzas políticas para presionar a Obiang al respeto de los derechos humanos. Por ahora, nadie ha respondido.

La tensión es el común denominador en las dos únicos puntos de hispanidad del continente africano. Mientras en relación al Sáhara Occidental seguimos a la espera debate del Consejo de Seguridad de la ONU para ver qué hacen sus miembros con la espantada de Marruecos con la Minurso, en Guinea Ecuatorial la situación también está que arde con las elecciones que se celebran hoy, 24 de abril. Así como el rey Mohamed VI de Marruecos comenzó a ponerse muy inquieto este otoño por el dictamen del Tribunal de Justicia europeo sobre la cuestión del Sáhara Occidental, la inquietud de Obiang cobró altura durante el verano. Fue a raíz del histórico discurso que el presidente de EEUU, Barack Obama, pronunció en Addis Abeba (Etiopía) en el que les dijo a los dirigentes africanos que “nadie debería ser presidente de por vida”, por muy bien que lo haga. 

 Teodoro Obiang (73 años de edad) encabeza la lista de presidentes más longevos de África junto a su gran amigo el presidente Robert Mugabe de Zimbabue. Se sintió aludido. Obama no le había nombrado pero el dictador guineano perdió los nervios con esas parrafadas con las que el presidente estadounidense dijo con cierta ironía no comprender ese empeño por permanecer  –“no lo entiendo, que quieran seguir tanto tiempo, especialmente cuando tienen mucho dinero, dijo”­–, y aconsejó que tras dos mandatos, siguiesen su ejemplo, y renunciasen a seguir presentándose a unas elecciones. 

Cerca de la mitad de los 55 jefes de estado africanos (los 54 de la Unión Africana + Marruecos) llevan más tiempo gobernando que Obama en sus dos mandatos. Pero, es evidente que a Obiang le incomodó de forma especial la referencia con la que Obama señaló la falta de democracia y el cáncer de la corrupción como los grandes escollos que frenan el progreso del continente cuando reaccionó, lo hizo a través de uno de sus subalternos, Jerónimo Osa, secretario general del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), que advirtió a Obama que cometía un grave error por no haber comprendido cómo funcionan las cosas en África, donde “las jóvenes democracias africanas necesitan asentarse con líderes estables y seguros”. 

 “El mejor ejemplo", dijo Osa, "lo encontramos precisamente en los 36 años de democracia, desarrollo y libertad propiciados por SE. Obiang Nguema Mbasogo en Guinea Ecuatorial. Su permanencia  ha supuesto para nuestro país una estabilidad social sin igual, inédita en nuestra historia”.  


Este vídeo da muchos datos sobre la historia de Guinea Ecuatorial. Muy útil para los que acaban de llegar al tema.


La aproximación de Obiang a Moscú y China

No es la primera vez que se habla que desde Washington están presionando a Obiang para que abandone el poder y, sobre todo, que desista de sus planes para que le suceda en el poder su hijo "Teodorín". Los procedimientos penales por corrupción y blanqueo de capitales en Francia y EEUU y las detenciones de las que ha sido objeto "Teodorín" en el extranjero en relación con estas causas, son para muchos analistas señales inequívocas de que Obiang ha perdido definitivamente el favor de Washington pese a que las grandes petroleras estadounidenses son las grandes beneficiarias de la explotación petrolera de Guinea Ecuatorial.  

En un intento de demostrar que su poder sigue intacto, tras el discurso de Addis Abeba, Obiang inició de inmediato una serie de movimientos de aproximación a Rusia y China. Hubo un frenesí de idas y venidas, acuerdos comerciales y cooperación en materias de defensa, que durante unos días llenaron los puertos de Guinea Ecuatorial de naves de guerra rusas, como si hubiesen vuelto los tiempos de la guerra fría, cuando el antecesor y tío de Obiang, Francisco Macías, se apuntó a la órbita prosoviética

La llegada en febrero a Malabo de la nueva embajadora Julie Furuta-Toy no ha
La embajadora de EEUU en Malabo, Julie Furuta-Toy.
contribuido a devolverle la calma a Obiang, sino todo lo contrario. La oposición guineana ha interpretado como una nueva colleja a su presidente la publicación en la web de la embajada norteamericana, y de forma destacada, de un  artículo de la subsecretaria de Estado Linda Thomas-Greenfield, centrado en la idea de que “el apoyo a la democracia y a elecciones libres y justas es uno de los pilares de la Carta Africana sobre democracia, elecciones y gobernabilidad”. Por cierto, el título de este texto vuelve a las sugerencias de Obama:  ¡Dos Mandatos y Ya!

Los sinsabores de Obiang con la nueva embajadora se han convertido en la comidilla de los círculos opositores. Hasta el punto de que, cuando a mediados de marzo, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, viajó a Malabo de sopetón, entre los principales partidos de la oposición corrió el rumor de que el auténtico motivo de la visita relámpago había sido el llevarle a Obiang un mensaje de Obama, para que renunciase a seguir teledirigiendo la vida política del país. 

Sea como fuere, el presidente ecuatoguineano ha continuado erre que erre con su plan de seguir siendo presidente y, para asegurarse el enésimo mandato, ha adelantado la convocatoria de elecciones presidenciales contraviniendo las propias normas constitucionales que impuso al país. Al mismo tiempo, ha continuado la persecución, detención arbitraria, tortura y apaleamiento de los opositores. 

Desde Washington, se ha contestado a Obiang donde más le duele: a pocos días de la elección, para allá que se ha ido de visita el dirigente de la oposición exiliado en España, Severo Moto con sus principales colaboradores. De nada sirvieron los movimientos de la embajada ecuatoguineana en EEUU para disuadir a las organizaciones, personalidades y políticos que han recibido a la delegación para que cancelasen sus encuentros con un "golpista" (Severo Moto). El resultado es que el opositor que Obiang más detesta ha vuelto a Madrid pocas horas antes de que se abran urnas en Malabo, de lo más satisfecho por la buena acogida en Washington y, también, por la publicidad dada a su presencia por varios medios de comunicación.

España, ausente de la batalla por la democracia en Guinea Ecuatorial  

¿Y qué hace España mientras tanto?

Sello de la época colonial española.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos con el asalto de las fuerzas de seguridad de Obiang a la sede de Ciudadanos por la Innovación (CI),  que ha causado varios heridos entre los militantes de este partido. La embajadora estadounidense en Malabo, según fuentes opositoras, se personó en el lugar de los hecho para averiguar a pie de calle qué había ocurrido y contribuir ha que los heridos en el cerco a la sede de CI fuesen atendidos por personal médico. 

Mientras en Madrid, el portavoz de Exteriores de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Fernando Maura, propuso al resto de los partidos españoles unirse en un llamamiento común para que Obiang asegure el respeto de los derechos humanos. 

Según contó al Diario Rombe este diputado de C´s, que tiene una larga trayectoria en la defensa de la causa del Sáhara Occidental y la de la democratización de Guinea Ecuatorial, recordó que España debería, por vinculaciones históricas y culturales, estar en la primera línea a la hora de presionar para que, el único pueblo hispano del África subsahariana, logre la democracia. Ningún otro partido, al parecer, ha contestado. Varias horas después, llegó por fin un comunicado del Gobierno de Rajoy, haciendo un “llamamiento al diálogo” en Guinea Ecuatorial, como si Obiang fuese un demócrata (aquí lo tenéis). ¡Qué pena!

domingo, 13 de marzo de 2016

Lo que la prensa española no ha contado de la visita de Ban Ki Moon al Sáhara Occidental

Ban Ki Moon a su llegada a Uagadugu (Burkina Faso), primera parada de su gira. / UN Photo/Evan Schneider



  Ha resultado llamativo que los medios españoles, por una vez, rompiesen el silencio en torno al conflicto del Sáhara Occidental e informasen sobre la gira al norte de África con la que el secretario general Ban Ki Moon ha puesto el foco internacional en el estancamiento del plan de paz que la ONU acordó hace 25 años, sin ningún resultado. Hasta la televisión pública RTVE, que a través del canal internacional se escucha alta y clara en Marruecos, ha informado de esta visita histórica, sin omitir la pataleta intolerable del Gobierno del reino alauita ante la iniciativa de Ban Ki Moon, incluyendo la actuación ofensiva con la que, desde Rabat, se ha acusado al máximo responsable de Naciones Unidas de faltar a la neutralidad y objetividad.

 Por eso, no me propongo volver a enumerar los hechos  de esta gira que es fácil rastrear en la prensa y de los que ya hablé en mi último programa en Radio El Vórtice.  Pero sí creo que puede ser útil reflexionar sobre algunos datos que no encontré en los relatos españoles sobre esta importante iniciativa onusiana. Por ejemplo, resulta curioso que en las varias crónicas de la enviada especial de RTVE nunca apareciese la imagen del avión de las fuerzas aéreas españolas que el Gobierno en funciones de Rajoy puso a disposición de Ban Ki Moon para realizar la gira que, de hecho, arrancó en Madrid.



E muro que divide el Sáhara Occidental desde el avión / UN Photo/Evan Schneider
Como es lógico, los reporteros se han centrado en el relato de las tensiones entre Ban Ki Moon y el Gobierno de Marruecos que han obligado al secretario general a “aplazar” la visita que tenía previsto realizar a Rabat y de allí, a El Aaiún. También tenía prioridad informativa el bombazo que ha supuesto que, pese al torpedeo marroquí, el máximo responsable de la ONU decidiese visitar los campamentos del Frente Polisario en Tinduf, y, sobre todo, las zonas del Sáhara Occidental bajo el control del movimiento de liberación. Han quedado así en la sombra otros hechos menos noticiosos pero que contribuyen a dar sentido a la decisión con la que, por primera vez en 40 años que dura ya el conflicto del Sáhara Occidental, un secretario general de Naciones Unidas haya decidido constatar la situación sobre terreno.

 Las crónicas han mencionado sólo de pasada que Ban Ki Moon también visitó Argel, donde fue recibido por el presidente Abdelaziz  Bouteflika. Menos aún (o incluso nada) se ha dicho de las escalas que hizo en Mauritania y en Burkina Faso. Así como el papel de Mauritania es clave en el conflicto, resulta más difícil explicar la parada  en Burkina Faso en el puro contexto de las gestiones  para desbloquear el conflicto sahariano, ya que hasta ahora no se le conoce al Gobierno en este país ningún papel en la cuestión más que el de ser uno de los pocos del continente africano con los que la monarquía alauita mantiene cordiales relaciones tras su espantada de la Unión Africana.

 Las comunicaciones de la ONU explican la inclusión de este país en el viaje de Ban Ki Moon con la prioridad que tiene para la ONU garantizar la seguridad y la paz neutralizando la amenaza islamista en todo el entorno sahariano-saheliano. En este contexto, sí tiene sentido la escala en Uagadugu dado el destacado papel que Burkina Faso está teniendo en la lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel ­–que ha golpeado este país en varias ocasiones–  y, en especial, en el contexto de la misión de la ONU para Mali (MINUSMA).



Recibiendo al secretario general de la ONU en los campamentos. / UN Photo/Evan Schneider
 La importancia que tiene la contención del Estado Islámico en Libia para que no extienda sus dominios con acciones como las del reciente ataque contra la localidad tunecina de Ben Guerdan  y, sobre todo, para evitar que  una fuerzas con Boko Haram en el norte de Nigeria, también ha sido tratada por Ban Ki Moon en su encuentro con  el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika en Argel, el presidente mauritano Mohamed Uld Abdelaziz en Nuakchot y… el presidente saharaui Mohamed Abdelaziz en los cuarteles generales del Frente Polisario, en Rabuni. De esta manera el secretario general ha señalado al movimiento saharaui como un posible un aliado en esta lucha, y no como un sospechoso de dar apoyo al Estado Islámico, que es lo que se suele decir en Marruecos

Otro momento de la visita a los territorios liberados. / UN Photo/Evan Schneider
 No es de extrañar que Ban Ki Moon se preocupe del terrorismo yihadista en un momento en que la intervención de Francia y EEUU en Libia hace temer en Argelia la llegada de una avalancha de militantes del Estado Islámico, a través de sus fronteras con esta vecino sumido en el caos. Pero, además, al insertar la necesidad de buscar una solución de acuerdo con los principios de la ONU para el pueblo saharaui en la estrategia a seguir para acabar con esta amenaza, Ban Ki Moon ha puesto en el tablero internacional esa idea en la que él lleva insistiendo hace tiempo de que la frustración que suscita entre los saharauis el estancamiento del plan de paz podría acabar encendiendo un nuevo foco de instabilidad en la ya muy volátil situación del entorno sahariano-saheliano.

Por el momento, la visita del secretario general ha servido de valioso balón de oxígeno para la dirección polisaria que intenta neutralizar la presión de los jóvenes a favor de la vuelta a las armas. Pero hay un incidente, ocurrido durante la visita de Ban Ki Moon en el lado polisario del Sáhara Occidental que ilustra que no hay que contar con que sus efectos sean duraderos. Me refiero a las pedradas que un grupo de jóvenes saharauis lanzaron contra el vehículo en el que viajaba Ban Ki Moon y que le obligaron a suspender una reunión con estudiantes. La prensa española no ha aireado el asunto.  Sí lo han comentado la prensa marroquí y la argelina. Según el relato del diario argelino El Watan, el propio Ban Ki Moon se refirió a lo ocurrido en una rueda de prensa en la que dijo comprender la reacción de los jóvenes que en su opinión habían expresado un sentimiento de cólera ante el olvido e indiferencia del mundo ante su penosa situación.

 Seguramente, al referirse a la "complacencia" del secretario general con el Frente Polisario, el Gobierno marroquí tenía presente este episodio. Pero, también hay que decir, que el empleo por Ban Ki Moon del término “aplazamiento” a la hora de explicar por qué había renunciado a viajar a El Aaiún, refleja la buena voluntad del secretario general también con la intolerable actitud de la diplomacia alauita.

Ban Ki Moon  con el presidente Mohamed Abdelaziz. UN Photo/Evan Schneider
Como bien decía el gran veterano de la causa saharaui en la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) Eugenio Sánchez Suárez, imaginemos por un momento que el Irak de Saddam Hussein, tras invadir Kuwait, hubiese prohibido a la ONU visitar el territorio ocupado; ¿hubiese dicho el entonces secretario general “no importa, puedo hacer el viaje más adelante?” 

Es evidente que en Rabat no deberían quejarse ya que Ban Ki Moon le ha hecho un gran favor a Mohamed VI eludiendo
 que la razón del aplazamiento de su visita fue una prohibición marroquí:  en una situación en la que Marruecos no tiene la soberanía, ni la administración “de iure” (que para eso la ONU sigue reconociendo a España como la potencia administradora legal del territorio), reconocer que los ocupantes impiden la visita del secretario general de la ONU debería automáticamente generar una reacción del Consejo de Seguridad de la ONU.

Compartir en redes sociales