Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

viernes, 29 de abril de 2016

Marruecos expulsa a la Minurso: ¿por qué Mohamed VI se quiere librar de un gran chollo?



La expulsión de la MINURSO del Sáhara Occidental ha disparado un alto riesgo de guerra en la región. Pese a ello, la prensa tradicional española no le dedica demasiada atención y, cuando lo hace, no contribuye a sacar de la confusión a la opinión pública. No parece que haya quedado claro que referirse a la zona del Sáhara Occidental que controla Marruecos con el término “ocupado” sea llamar las cosas por su nombre y no una opinión “personal” y sesgada, como dicen en Rabat, del secretario general de la ONU que pueda justificar la expulsión de los cascos azules. En realidad, Marruecos ya venía preparando este giro hacia el conflicto. Lo que no se entiende, es qué puede haberle llevado a intentar librarse de un status quo que, desde 1991, ha beneficiado exclusiva e inequívocamente, a Marruecos.



La confusión y términos equívocos con la que están informando la mayoría los medios tradicionales sobre la actual crisis del Sáhara Occidental es llamativa. Hablamos de ello en el programa N. 47 de EntreLíneas en la radio de El Vórtice. Un buen ejemplo de los perversos efectos que pueda tener la falta de contexto con un tema que ha sido intencionadamente olvidado en la prensa de papel, fue el artículo con el que arrancamos el programa para poner en evidencia lo que en las informaciones se da y lo que se omite, con un resultado deformante.

En ese texto publicado en el diario El País,  se da el dato de que la bronca del rey de Marruecos comenzó porque a Mohamed VI le indignó que el secretario general de Naciones Unidas usase el término “ocupado” para referirse al Sáhara Occidental bajo control marroquí desde la invasión de 1975. Ya dijimos que la información sobre ese viaje de Ban Ki Moon careció de importantes omisiones en la prensa. Pero resulta preocupante que en textos como el que analizamos sigan brillando por su ausencia las referencias de contexto para recordar por qué Ban Ki Moon no ha cometido ninguna incorrección y no ha hecho más que llamar a las cosas por su nombre, de acuerdo a derecho internacional.  

Mientras Mitoa (conductor del programa) leía el artículo, se me vino a la cabeza un artículo de opinión publicado recientemente  por El País sobre la cuestión jurídica, firmado por un supuesto “experto” profesor universitario en la cuestión del Sáhara Occidental, donde se cuestionaba la contundencia del dictamen del Tribunal Internacional de La Haya  de 1975 que confirmó que el Sáhara Occidental nunca había formado parte de Marruecos antes de la colonización. Con esa lectura que ocupaba toda una página en la recámara, no es difícil que los lectores de El País, un diario que no suele publicar gran cosa sobre el conflicto del Sáhara Occidental, acaben pensando que Ban Ki Moon expresó una opinión “personal”, como dicen en Rabat, y no un hecho tan impepinable que ha impedido durante 40 años a la comunidad internacional reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio del Sáhara Occidental que ocupa.
 

Mohamed VI quiere una misión de la ONU sin referéndum 

 Llama también la atención el sentido que se le da en la mayoría de las informaciones al hecho de que la expulsión marroquí ha afectado a personal civil pero no a los cascos azules militares, encargados de vigilar el mantenimiento del alto el fuego.  Se podría pensar que Marruecos ha tenido un detalle con la ONU permitiendo que se quedase lo más “importante” de la misión.  Desgraciadamente, no es así.

El rey Mohamed ha tenido siempre muy claro que lo que le sobra de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental es la "R" de referéndum. La consulta era el objetivo de la misión de los cascos azules que, en virtud de un acuerdo  del propio gobierno marroquí y el Frente Polisario, desembarcó en el territorio en 1991. Fue a cambio del referéndum que el Frente Polisario renunció a la lucha armada.

Como ya expliqué hace tiempo en otros artículos más académicos sobre el misterio de los cascos azules, desde 1991, Marruecos se ha dedicado a sabotear a conciencia la labor de la ONU para impedir que organizase el referéndum. Lo ha hecho con total impunidad gracias a la complicidad de la comunidad internacional que ha mirado hacia otro lado, con contadas excepciones como la del fallecido embajador estadounidense Frank Ruddy que fue durante un año un alto cargo de la misión. 

La MINURSO se convirtió así en un auténtico chollo para Marruecos que ha seguido asesinando y robando los recursos saharauis sin tener que afrontar el ingente gasto y esfuerzo humano que, hasta 1991, le suponía tener que defender lo invadido de los ataques del Frente Polisario. Como la ONU hasta ahora se ha limitado a echar la culpa del bloqueo del plan de paz a las dos partes por igual, los saharauis no tenían otra opción que la de callar y soportar, con la espada de Dámocles sobre sus cabezas de que si volvían a tomar las armas, les iban a acusar de ser los culpables de quebrantar la paz. No es de extrañar que los saharauis, cuando hablan con relajo, estén en el fondo contentos con lo que ellos consideran un "error" de Mohamed VI, y digan que si el Consejo de Seguridad no logra que Marruecos obedezca a su decisión a favor de que vuelva la MINURSO a El Aaiún, tanto mejor.

La incógnita que, por ahora, no se puede despejar, es la auténtica razón que ha impulsado a Mohamed VI a poner patas arriba un status quo del que Marruecos era el principal beneficiario.  Lo del problema “semántico” con Ban Ki Moon tiene todas las trazas de pura cortina de humo ya que, antes de que el secretario general pronunciase la palabra “ocupado” durante su polémica visita a los campos de refugiados del Frente Polisario, la diplomacia marroquí ya llevaba meses torpedeando sus planes de visita al territorio. Mohamed VI hace rato que viene preparando un escenario de conflicto y, si no, que se lo pregunten al Gobierno argelino que el pasado diciembre se quedó pasmao cuando el Gobierno de Marruecos se puso a reclamar ante la ONU el derecho a la autodeterminación para la Cabilia argelina que, por cierto, anda algo revuelta últimamente. En Argel sospechan que con ayuda del Gobierno marroquí.


PD.  Para quien quiera saber más de la actual crisis en el Sáhara Occidental el coronel Diego Camacho y yo elaboramos un texto de resumen de lo que tratamos en el Programa de El Vórtice  titulado Al borde del conflicto bélico. Por si queréis consultar el texto o el audio, aquí lo tenéis: 

Al borde del conflicto bélico / VEL Entre Líneas 47.

http://www.elvorticeradio.com/vel-entre-lineas-47-al-borde-del-conflicto-belico/#.Vx6D-nDy-P8  

sábado, 23 de abril de 2016

Obama acude en ayuda de la oposición de Guinea Ecuatorial. En España, silencio


Vídeo del  presidente Barack Obama durante la intervención en Addis Abeba que indignó este verano al dictador Teodoro Obiang.



En Guinea Ecuatorial, se celebran hoy elecciones presidenciales en las que, nadie lo duda, el presidente Teodoro Obiang volverá a cosechar un resultado "triunfal".  Pero, esta vez, el dictador guineano está muy nervioso por los gestos con que desde Estados Unidos se le presiona para que renuncie al poder. Su reacción ha sido permitir el ataque a la sede de uno de los partidos de la oposición. Mientras, en España el Gobierno permanece indiferente.  Ciudadanos ha intentado una iniciativa con el resto de las fuerzas políticas para presionar a Obiang al respeto de los derechos humanos. Por ahora, nadie ha respondido.

La tensión es el común denominador en las dos únicos puntos de hispanidad del continente africano. Mientras en relación al Sáhara Occidental seguimos a la espera debate del Consejo de Seguridad de la ONU para ver qué hacen sus miembros con la espantada de Marruecos con la Minurso, en Guinea Ecuatorial la situación también está que arde con las elecciones que se celebran hoy, 24 de abril. Así como el rey Mohamed VI de Marruecos comenzó a ponerse muy inquieto este otoño por el dictamen del Tribunal de Justicia europeo sobre la cuestión del Sáhara Occidental, la inquietud de Obiang cobró altura durante el verano. Fue a raíz del histórico discurso que el presidente de EEUU, Barack Obama, pronunció en Addis Abeba (Etiopía) en el que les dijo a los dirigentes africanos que “nadie debería ser presidente de por vida”, por muy bien que lo haga. 

 Teodoro Obiang (73 años de edad) encabeza la lista de presidentes más longevos de África junto a su gran amigo el presidente Robert Mugabe de Zimbabue. Se sintió aludido. Obama no le había nombrado pero el dictador guineano perdió los nervios con esas parrafadas con las que el presidente estadounidense dijo con cierta ironía no comprender ese empeño por permanecer  –“no lo entiendo, que quieran seguir tanto tiempo, especialmente cuando tienen mucho dinero, dijo”­–, y aconsejó que tras dos mandatos, siguiesen su ejemplo, y renunciasen a seguir presentándose a unas elecciones. 

Cerca de la mitad de los 55 jefes de estado africanos (los 54 de la Unión Africana + Marruecos) llevan más tiempo gobernando que Obama en sus dos mandatos. Pero, es evidente que a Obiang le incomodó de forma especial la referencia con la que Obama señaló la falta de democracia y el cáncer de la corrupción como los grandes escollos que frenan el progreso del continente cuando reaccionó, lo hizo a través de uno de sus subalternos, Jerónimo Osa, secretario general del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), que advirtió a Obama que cometía un grave error por no haber comprendido cómo funcionan las cosas en África, donde “las jóvenes democracias africanas necesitan asentarse con líderes estables y seguros”. 

 “El mejor ejemplo", dijo Osa, "lo encontramos precisamente en los 36 años de democracia, desarrollo y libertad propiciados por SE. Obiang Nguema Mbasogo en Guinea Ecuatorial. Su permanencia  ha supuesto para nuestro país una estabilidad social sin igual, inédita en nuestra historia”.  


Este vídeo da muchos datos sobre la historia de Guinea Ecuatorial. Muy útil para los que acaban de llegar al tema.


La aproximación de Obiang a Moscú y China

No es la primera vez que se habla que desde Washington están presionando a Obiang para que abandone el poder y, sobre todo, que desista de sus planes para que le suceda en el poder su hijo "Teodorín". Los procedimientos penales por corrupción y blanqueo de capitales en Francia y EEUU y las detenciones de las que ha sido objeto "Teodorín" en el extranjero en relación con estas causas, son para muchos analistas señales inequívocas de que Obiang ha perdido definitivamente el favor de Washington pese a que las grandes petroleras estadounidenses son las grandes beneficiarias de la explotación petrolera de Guinea Ecuatorial.  

En un intento de demostrar que su poder sigue intacto, tras el discurso de Addis Abeba, Obiang inició de inmediato una serie de movimientos de aproximación a Rusia y China. Hubo un frenesí de idas y venidas, acuerdos comerciales y cooperación en materias de defensa, que durante unos días llenaron los puertos de Guinea Ecuatorial de naves de guerra rusas, como si hubiesen vuelto los tiempos de la guerra fría, cuando el antecesor y tío de Obiang, Francisco Macías, se apuntó a la órbita prosoviética

La llegada en febrero a Malabo de la nueva embajadora Julie Furuta-Toy no ha
La embajadora de EEUU en Malabo, Julie Furuta-Toy.
contribuido a devolverle la calma a Obiang, sino todo lo contrario. La oposición guineana ha interpretado como una nueva colleja a su presidente la publicación en la web de la embajada norteamericana, y de forma destacada, de un  artículo de la subsecretaria de Estado Linda Thomas-Greenfield, centrado en la idea de que “el apoyo a la democracia y a elecciones libres y justas es uno de los pilares de la Carta Africana sobre democracia, elecciones y gobernabilidad”. Por cierto, el título de este texto vuelve a las sugerencias de Obama:  ¡Dos Mandatos y Ya!

Los sinsabores de Obiang con la nueva embajadora se han convertido en la comidilla de los círculos opositores. Hasta el punto de que, cuando a mediados de marzo, el presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, viajó a Malabo de sopetón, entre los principales partidos de la oposición corrió el rumor de que el auténtico motivo de la visita relámpago había sido el llevarle a Obiang un mensaje de Obama, para que renunciase a seguir teledirigiendo la vida política del país. 

Sea como fuere, el presidente ecuatoguineano ha continuado erre que erre con su plan de seguir siendo presidente y, para asegurarse el enésimo mandato, ha adelantado la convocatoria de elecciones presidenciales contraviniendo las propias normas constitucionales que impuso al país. Al mismo tiempo, ha continuado la persecución, detención arbitraria, tortura y apaleamiento de los opositores. 

Desde Washington, se ha contestado a Obiang donde más le duele: a pocos días de la elección, para allá que se ha ido de visita el dirigente de la oposición exiliado en España, Severo Moto con sus principales colaboradores. De nada sirvieron los movimientos de la embajada ecuatoguineana en EEUU para disuadir a las organizaciones, personalidades y políticos que han recibido a la delegación para que cancelasen sus encuentros con un "golpista" (Severo Moto). El resultado es que el opositor que Obiang más detesta ha vuelto a Madrid pocas horas antes de que se abran urnas en Malabo, de lo más satisfecho por la buena acogida en Washington y, también, por la publicidad dada a su presencia por varios medios de comunicación.

España, ausente de la batalla por la democracia en Guinea Ecuatorial  

¿Y qué hace España mientras tanto?

Sello de la época colonial española.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos con el asalto de las fuerzas de seguridad de Obiang a la sede de Ciudadanos por la Innovación (CI),  que ha causado varios heridos entre los militantes de este partido. La embajadora estadounidense en Malabo, según fuentes opositoras, se personó en el lugar de los hecho para averiguar a pie de calle qué había ocurrido y contribuir ha que los heridos en el cerco a la sede de CI fuesen atendidos por personal médico. 

Mientras en Madrid, el portavoz de Exteriores de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Fernando Maura, propuso al resto de los partidos españoles unirse en un llamamiento común para que Obiang asegure el respeto de los derechos humanos. 

Según contó al Diario Rombe este diputado de C´s, que tiene una larga trayectoria en la defensa de la causa del Sáhara Occidental y la de la democratización de Guinea Ecuatorial, recordó que España debería, por vinculaciones históricas y culturales, estar en la primera línea a la hora de presionar para que, el único pueblo hispano del África subsahariana, logre la democracia. Ningún otro partido, al parecer, ha contestado. Varias horas después, llegó por fin un comunicado del Gobierno de Rajoy, haciendo un “llamamiento al diálogo” en Guinea Ecuatorial, como si Obiang fuese un demócrata (aquí lo tenéis). ¡Qué pena!

domingo, 13 de marzo de 2016

Lo que la prensa española no ha contado de la visita de Ban Ki Moon al Sáhara Occidental

Ban Ki Moon a su llegada a Uagadugu (Burkina Faso), primera parada de su gira. / UN Photo/Evan Schneider



  Ha resultado llamativo que los medios españoles, por una vez, rompiesen el silencio en torno al conflicto del Sáhara Occidental e informasen sobre la gira al norte de África con la que el secretario general Ban Ki Moon ha puesto el foco internacional en el estancamiento del plan de paz que la ONU acordó hace 25 años, sin ningún resultado. Hasta la televisión pública RTVE, que a través del canal internacional se escucha alta y clara en Marruecos, ha informado de esta visita histórica, sin omitir la pataleta intolerable del Gobierno del reino alauita ante la iniciativa de Ban Ki Moon, incluyendo la actuación ofensiva con la que, desde Rabat, se ha acusado al máximo responsable de Naciones Unidas de faltar a la neutralidad y objetividad.

 Por eso, no me propongo volver a enumerar los hechos  de esta gira que es fácil rastrear en la prensa y de los que ya hablé en mi último programa en Radio El Vórtice.  Pero sí creo que puede ser útil reflexionar sobre algunos datos que no encontré en los relatos españoles sobre esta importante iniciativa onusiana. Por ejemplo, resulta curioso que en las varias crónicas de la enviada especial de RTVE nunca apareciese la imagen del avión de las fuerzas aéreas españolas que el Gobierno en funciones de Rajoy puso a disposición de Ban Ki Moon para realizar la gira que, de hecho, arrancó en Madrid.



E muro que divide el Sáhara Occidental desde el avión / UN Photo/Evan Schneider
Como es lógico, los reporteros se han centrado en el relato de las tensiones entre Ban Ki Moon y el Gobierno de Marruecos que han obligado al secretario general a “aplazar” la visita que tenía previsto realizar a Rabat y de allí, a El Aaiún. También tenía prioridad informativa el bombazo que ha supuesto que, pese al torpedeo marroquí, el máximo responsable de la ONU decidiese visitar los campamentos del Frente Polisario en Tinduf, y, sobre todo, las zonas del Sáhara Occidental bajo el control del movimiento de liberación. Han quedado así en la sombra otros hechos menos noticiosos pero que contribuyen a dar sentido a la decisión con la que, por primera vez en 40 años que dura ya el conflicto del Sáhara Occidental, un secretario general de Naciones Unidas haya decidido constatar la situación sobre terreno.

 Las crónicas han mencionado sólo de pasada que Ban Ki Moon también visitó Argel, donde fue recibido por el presidente Abdelaziz  Bouteflika. Menos aún (o incluso nada) se ha dicho de las escalas que hizo en Mauritania y en Burkina Faso. Así como el papel de Mauritania es clave en el conflicto, resulta más difícil explicar la parada  en Burkina Faso en el puro contexto de las gestiones  para desbloquear el conflicto sahariano, ya que hasta ahora no se le conoce al Gobierno en este país ningún papel en la cuestión más que el de ser uno de los pocos del continente africano con los que la monarquía alauita mantiene cordiales relaciones tras su espantada de la Unión Africana.

 Las comunicaciones de la ONU explican la inclusión de este país en el viaje de Ban Ki Moon con la prioridad que tiene para la ONU garantizar la seguridad y la paz neutralizando la amenaza islamista en todo el entorno sahariano-saheliano. En este contexto, sí tiene sentido la escala en Uagadugu dado el destacado papel que Burkina Faso está teniendo en la lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel ­–que ha golpeado este país en varias ocasiones–  y, en especial, en el contexto de la misión de la ONU para Mali (MINUSMA).



Recibiendo al secretario general de la ONU en los campamentos. / UN Photo/Evan Schneider
 La importancia que tiene la contención del Estado Islámico en Libia para que no extienda sus dominios con acciones como las del reciente ataque contra la localidad tunecina de Ben Guerdan  y, sobre todo, para evitar que  una fuerzas con Boko Haram en el norte de Nigeria, también ha sido tratada por Ban Ki Moon en su encuentro con  el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika en Argel, el presidente mauritano Mohamed Uld Abdelaziz en Nuakchot y… el presidente saharaui Mohamed Abdelaziz en los cuarteles generales del Frente Polisario, en Rabuni. De esta manera el secretario general ha señalado al movimiento saharaui como un posible un aliado en esta lucha, y no como un sospechoso de dar apoyo al Estado Islámico, que es lo que se suele decir en Marruecos

Otro momento de la visita a los territorios liberados. / UN Photo/Evan Schneider
 No es de extrañar que Ban Ki Moon se preocupe del terrorismo yihadista en un momento en que la intervención de Francia y EEUU en Libia hace temer en Argelia la llegada de una avalancha de militantes del Estado Islámico, a través de sus fronteras con esta vecino sumido en el caos. Pero, además, al insertar la necesidad de buscar una solución de acuerdo con los principios de la ONU para el pueblo saharaui en la estrategia a seguir para acabar con esta amenaza, Ban Ki Moon ha puesto en el tablero internacional esa idea en la que él lleva insistiendo hace tiempo de que la frustración que suscita entre los saharauis el estancamiento del plan de paz podría acabar encendiendo un nuevo foco de instabilidad en la ya muy volátil situación del entorno sahariano-saheliano.

Por el momento, la visita del secretario general ha servido de valioso balón de oxígeno para la dirección polisaria que intenta neutralizar la presión de los jóvenes a favor de la vuelta a las armas. Pero hay un incidente, ocurrido durante la visita de Ban Ki Moon en el lado polisario del Sáhara Occidental que ilustra que no hay que contar con que sus efectos sean duraderos. Me refiero a las pedradas que un grupo de jóvenes saharauis lanzaron contra el vehículo en el que viajaba Ban Ki Moon y que le obligaron a suspender una reunión con estudiantes. La prensa española no ha aireado el asunto.  Sí lo han comentado la prensa marroquí y la argelina. Según el relato del diario argelino El Watan, el propio Ban Ki Moon se refirió a lo ocurrido en una rueda de prensa en la que dijo comprender la reacción de los jóvenes que en su opinión habían expresado un sentimiento de cólera ante el olvido e indiferencia del mundo ante su penosa situación.

 Seguramente, al referirse a la "complacencia" del secretario general con el Frente Polisario, el Gobierno marroquí tenía presente este episodio. Pero, también hay que decir, que el empleo por Ban Ki Moon del término “aplazamiento” a la hora de explicar por qué había renunciado a viajar a El Aaiún, refleja la buena voluntad del secretario general también con la intolerable actitud de la diplomacia alauita.

Ban Ki Moon  con el presidente Mohamed Abdelaziz. UN Photo/Evan Schneider
Como bien decía el gran veterano de la causa saharaui en la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) Eugenio Sánchez Suárez, imaginemos por un momento que el Irak de Saddam Hussein, tras invadir Kuwait, hubiese prohibido a la ONU visitar el territorio ocupado; ¿hubiese dicho el entonces secretario general “no importa, puedo hacer el viaje más adelante?” 

Es evidente que en Rabat no deberían quejarse ya que Ban Ki Moon le ha hecho un gran favor a Mohamed VI eludiendo
 que la razón del aplazamiento de su visita fue una prohibición marroquí:  en una situación en la que Marruecos no tiene la soberanía, ni la administración “de iure” (que para eso la ONU sigue reconociendo a España como la potencia administradora legal del territorio), reconocer que los ocupantes impiden la visita del secretario general de la ONU debería automáticamente generar una reacción del Consejo de Seguridad de la ONU.

domingo, 5 de abril de 2015

Elecciones en Nigeria y el contexto internacional de la guerra contra Boko Haram



Vista de Lagos, la capital económica de Nigeria/ Benji Robertson

 El desenlace de las elecciones en Nigeria ha sido una  buena noticia para la causa del avance de la democracia en África que indudablemente tendrá repercusión en otras partes del continente.  Además, el reconocimiento del presidente Jonathan Goodluck de su derrota ante Muhammadu Buhari da al nuevo presidente una legitimidad muy importante a la hora de afrontar la lucha contra Boko Haram. Acabar con esta guerrilla de bandera islamista es el reto prioritario del nuevo mandatario que en ello no sólo se juega la paz y el desarrollo de la primera economía del continente sino también el prestigio de Nigeria como una de la principales potencias de la Unión Africana.

El nuevo presidente Muhammadu Buhari

Para lograr el éxito, el nuevo presidente Buhari tendrá que sortear escollos que no se circunscriben a las fronteras de su país. Alain Chouet, antiguo jefe de los servicios de inteligencia franceses de la DGSE causó cierto revuelo hace un tiempo al declarar en una entrevista a la publicación Afrik.com que Boko Haram ha crecido gracias al apoyo exterior recibido de las monarquías del Golfo, en especial de Catar y Arabia Saudí. La hipótesis tiene sentido si consideramos que ambos países intentan abrirse hueco en el negocio del gas, especialmente ahora que el precio del petróleo tiende a caer, y Nigeria es uno de los competidores que se interponen en su camino. 


El gaseoducto Transsahariano y sus conexión con la red argelina hacia Europa.

Las criminales acciones de Boko Haram no han afectado a la producción de gas y petróleo situada en el sur de mayoría cristiana. Pero, como advertimos en esta publicación, han creado serias dudas sobre la viabilidad del proyecto del gaseoducto transahariano o TSGP (Trans Sahara Gas Pipeline) que aspira a enlazar el Golfo de Biafra con la red gasista de Argelia, tras atravesar el norte de Nigeria de mayoría musulmana (de donde procede Buhari) y el vecino Níger, desestabilizados por Boko Haram. Esta obra monumental de 4.300 km de recorrido es la baza estrella de una alianza que Nigeria está forjando con Argelia, el segundo productor gasista del continente africano. El potencial que reuniría con ello la entente nigeriano-argelina consagraría la ventaja de estos suministros africanos frente a otros competidores, especialmente en relación al mercado de la Unión Europea que busca alternativas para recortar su excesiva dependencia del gas de Rusia.


 Generalmente, a la hora de abordar el relato sobre el yihadismo nigeriano no se suele hacer referencia a las consecuencias económicas de sus atrocidades. Buen ejemplo de ello es el análisis del propio Chouet: cuando explica el apoyo arábigo a la acción desestabilizadora de esta guerrilla, el superespía francés no sale de las coordenadas en clave religiosa. A él lo que más le interesa es insistir en la idea de que el auge de Boko Haram le viene de perlas a la OTAN para intervenir y, en especial, a Estados Unidos que es quien controla la organización. Se trata de un planteamiento muy coincidente con la postura del Gobierno francés. Siguiendo este esquema, una intervención de la OTAN en Nigeria sellaría la dependencia del gigante africano del Pacto Atlántico y permitiría a los estadounidenses poner el pie en un país que tradicionalmente ha sido uno de sus importantes suministradores de petróleo, pero que lleva una política  "poco sumisa" que no gusta en Washington. Lo que no aclara Chouet son los motivos de esta desaveniencia.

El derrotado Jonathan Goodluck.
Como también contamos en otra crónica, Jonathan Goodluck permaneció en el poder tras la muerte por enfermedad en 2010 del presidente Yar'Adua, por el mucho empeño que en ello se puso desde Washington, negociando incluso una delegación de republicanos y demócratas con sus rivales que entonces eran dirigentes de la mayoría musulmana. Goodluck se comprometió entonces a acabar con la corrupción y Boko Haram y los hechos muestran un fracaso estrepitoso en ambos frentes. 

En materia de lucha contra el terrorismo islamista, la parte más destacable de su estrategia fue su participación en la minicumbre sobre la seguridad de Nigeria que en mayo de 2014 organizó el presidente francés Hollande en París con los dirigentes de Camerún, Níger, Chad y Benín, los otros países africanos afectados por la extensión de Boko Haram y su posible unión a la franquicia magrebí de Al Qaeda. 

Hollande se había propuesto impulsar la creación de una fuerza multinacional regional integrada por fuerzas de estos cinco países africanos que desde París se prefiere a la eventual intervención otanista. De paso, la reunión escenificaba el acercamiento del anglófono gigante de África a Francia y sus satélites en la zona, una estampa poco habitual en la política africana francesa: Nigeria ha tendido a desconfiar de la francofonía desde que, en los años sesenta, París y sus satélites en la zona apoyaron la rebelión de los secesionistas de Biafra.


Hollande en la minicumbre de París de mayo de 2014 sobre la seguridad de Nigeria junto a Goodluck y el presidente de Níger, Mahamadou Issoufou ./ MAE/ Bruno Chapiron 
 

La minicumbre de París sentó las bases de una fuerza regional integrada por unos 10.000 efectivos dipuestos a acudir en ayuda de Nigeria. Las declaraciones con las que el propio presidente Goodluck reconoció la incapacidad de su ejército por resolver el problema sin ayuda exterior, lo puso en bandeja. Desde entonces, Hollande ha presionado mucho para que esta fuerza africana tenga las bendiciones de la comunidad internacional. Pese a sus esfuerzos, la reacción de sus aliados occidentales ha sido algo tibia, lo que ha limitado la capacidad de maniobra de su intervención. 

Mientras, crece la sospecha de que el fracaso nigeriano en el campo de batalla no se haya debido exclusivamente a problemas de incompetencia o desidia. Incluso Amnistía Internacional denunció el pasado enero que las autoridades de Abuja no hicieron nada para evitar los ataques con los que la guerrilla acababa de arrasar pocos días antes las localidades de Baga y Monguno, en la frontera con Chad. El ejército nigeriano tenía información muy completa sobre lo que iba a ocurrir pero el Gobierno decidió mirar hacia otro lado mientras los guerrilleros consumaban las matanzas.

Otro dato interesante sobre Boko Haram tiene que ver con la bomba informativa que soltó el pasado día 4 el Gobierno de Chad al asegurar que el 40% de las armas que ha apresado en sus eficaces acciones contra los guerrilleros son…francesas.  En Yamena, la capital chadiana dicen que no pretendían con ello acusar a Francia de suministrar el material a los yihadistas sino advertir a París de la necesidad de que controle mejor sus ventas de armas. A Hollande seguro que no le ha hecho ninguna gracia.



jueves, 19 de marzo de 2015

32º aniversario del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial: relato de los comienzos contra corriente de una oposición a Obiang

Acto de celebración del 32º aniversario del Partido del Progreso en Fuenlabrada. / Foto de Ricardo Aznar.



El Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial que lidera Severo Moto acaba de cumplir su 32º aniversario y sus dirigentes lo han celebrado en un acto organizado en Fuenlabrada (Madrid) en el que reiteraron ante militantes llegados de varios puntos del exilio su firme voluntad de seguir luchando contra la dictadura de Obiang. Fui una de las invitadas al evento en el que me pidieron que interviniese como testigo de las primeras andanzas del partido y, sobre todo, de la iniciativa que en 1988 convirtió esta formación en una referencia obligada de la política guineana: la operación Retorno en Libertad con la que Moto y el fallecido abogado José Luis Jones, aterrizaron en Malabo en un vuelo regular de Iberia con la intención de legalizar el partido en su país.

La Operación Retorno en Libertad respondía a un llamamiento del presidente Obiang que había invitado a los opositores a sumarse al cambio democrático que acababa de anunciar a bombo y platillo confiando, quizás, en que nadie se iba a atrever a seguirle el juego.  La razón de que yo fuese una de las pocas observadoras independientes que acompañó a Moto y su entonces mano derecha en este retorno frustrado por los modos nada tolerantes del dictador, tiene bastante que ver con las importantes complicidades que ya entonces contaba Obiang en Madrid, incluyendo todo el arco de las fuerzas políticas parlamentarias, de derecha a izquierdas, sin excepciones. Pero antes de dar cuenta de los datos que me llevaron a esta conclusión, hice una introducción respondiendo a una de las militantes guineanas más jóvenes que, poco antes de que comenzase el evento, me preguntó sobre las circunstancias que me habían llevado a compartir esa excepcional aventura con sus líderes.

Armengol Engonga poco antes del comienzo del evento./ Foto: R.Aznar/
Por aquel entonces, tenía la suerte de trabajar en un gran diario como enviada especial para África y ya había realizado algún viaje a Guinea Ecuatorial. Había entrevistado al presidente Obiang y, como manda el periodismo pata negra, había entrado en contacto con los varios partidos de la oposición guineana que habían comenzado a proliferar en Madrid.

 De todos ellos me había llamado la atención el Partido del Progreso por el tipo de actividad que desplegaba y los datos que había recabado sobre la génesis del partido.  Todo el mundo sabía que la creación del Partido del Progreso había sido impulsada por Severo Moto tras su huida a España en 1982.  Tras haber sido preso de la sangrienta dictadura de Francisco Macías, el primer presidente de la Guinea independiente, Moto había sido uno de los muchos que había confiado en las promesas de apertura de Obiang que había derrocado a su tío, en 1979. Había incluso aceptado un cargo como responsable de Información y Turismo que le permitía poner al servicio de la reconstrucción del país arrasado por el macíismo sus conocimientos de periodista formado en la Escuela Oficial de Periodismo en Madrid. Pero, al evolucionar la situación hacia una nueva dictadura bajo la batuta del entorno del presidente, se había visto obligado a poner pies en polvorosa.

Lo que muy poca gente sabía era que el acta fundacional del Partido del Progreso tenía cuatro firmas, dos de ellas ecuatoguineanas y las otras dos de españoles blancos. Hoy en día, que haya blancos uniendo fuerzas en un proyecto político para lograr la democracia en un país africano, no es excepcional. Pero, en aquella época en la que todavía estaba en boga en África la retórica de los movimientos de liberación que unía presencia de blancos a neocolonialismo a abatir, ese paso exponía al partido a ser un fácil blanco de críticas sangrantes de parte de los propios africanos.

Severo Moto durante su intervención./  Foto: Ricardo Aznar.
Severo Moto, sin embargo, había optado por ese gesto valiente por coherencia  con su su lema favorito: “Hay que seguir la voz del pueblo”. Cuando se le preguntaba cómo había identificado que esta voz iba por ese camino contestaba que las pesadillas de los guineanos no tenían nada que ver con la colonización que, con todos sus defectos, en los años sesenta había convertido a Guinea (sin tener a mano los recursos de petróleo) en la segunda economía más próspera de África, un paraíso que muchos guineanos de su generación aún recuerdan con nostalgia.  El corazón de los guineanos, decía, tenía su identidad profundamente enraizada en la hispanidad, hasta el punto de haber identificado su liberación de la opresión macíista con la marcha de cubano y rusos y la vuelta de los españoles.  


Si algo se reprochaba en su país a la madre patria española, solía decir, era el abandono sufrido tras las elecciones con las que el gobierno del dictador Franco había culminado la descolonización en 1968. Ese, subrayaba, había sido el arranque de los verdaderos sufrimientos del pueblo guineano, con la dictadura prosoviética de Francisco Macías, que había costado la vida a miles de (entre 20.000 y 50.000, según las versiones). Pero, añadía el dirigente guineano, lo importante no era mirar al pasado, que podía disculpar por la impotencia de la España franquista ante el poderoso choque con que la guerra fría había convertido Guinea en uno de sus campos de batalla.



Había que mirar al futuro, decía Moto subrayando eso sí, que esa cooperación entre la madre patria y su antigua provincia debía desarrollarse  en pie de igualdad y de mutua responsabilidad y respeto, borrando ese feo ejemplo que seguían dando muchos países del África poscolonial, especialmente la francófona, donde los blancos de la antigua metrópolis seguían llevando las riendas desde el fondo de un despacho próximo al del ministro de turno mientras sus tutelados se llenaban la boca con una hueca retórica a favor de la recuperación de la “autenticidad” africana. 

Los miembros del Gobierno ecuatoguinano en el exilio pidieron a la autora de este artículo que posase con ellos. /Foto:Ricardo Aznar.


Otro aspecto del Partido del Progreso que me había parecido relevante era el intenso trabajo con el que había acabado siendo admitido en la Internacional Demócrata Cristiana. Había sido una decisión impulsada por el propio Severo Moto frente a la opinión de algunos de sus compañeros que le habían advertido de lo poco oportuno que resultaba para el desarrollo y éxito de los objetivos del partido recién nacido convertirse en el hermano guineano de unas fuerzas que estaban destinadas a languidecer e, incluso morir en la oposición, ante la abrumadora victoria electoral que acababa de llevar al poder al PSOE de Felipe González. Lo “realista” y “oportuno”, según estas voces, hubiese sido buscar apoyos en la internacional socialista, algo que entonces hubiese sido factible, ya que el partido opositor había nacido como una amalgama de sensibilidades (al estilo de la  UCD española) en la que no faltaban destacados intelectuales con vínculos y simpatías con el PSOE. 


Pero Moto (ferviente católico practicante) había logrado convencer a la mayoría de sus compañeros de que la opción demócrata cristiana era la que mejor sintonizaba con el sentir mayoritario de su pueblo, que se ha convertido en uno de los más firmes baluartes de la Iglesia católica frente a la creciente presión proselitista del islamismo en el África occidental. En un momento en que el muro de Berlín todavía seguía en pie y los guineanos todavía tenían muy reciente el trauma de la dictadura con retórica seudomarxista de Macías, era evidente que esa voz del pueblo huía despavorida de cualquier etiqueta política que les evocase esa pesadilla de terror a lo Pol Pot. 
Severo Moto con su esposa Margarita, una nieta y la autora. /Foto:R. Aznar.

Moto y los demás dirigentes confiaron en que el PSOE, como suele hacerse en términos geopolíticos, dejaría a un lado las diferencias ideológicas y valoraría  su probada militancia a favor de la vuelta y permanencia de la influencia española en Guinea Ecuatorial. Se equivocó ya que Felipe González prefirió mirar hacia otro lado mientras Obiang, en continuidad con el antiespañolismo de su antecesor, estaba consolidando el giro con que había incluido el país en la zona del franco francés, imponiendo  una francofonización que acabó siendo frustrada por la férrea resistencia del sentimiento prohispano de los guineanos.

No faltó quien le reprochó a Moto de haber pecado de ingenuo y falta de realismo polítoc por esa decisión que marcó desde entonces la actitud hostil del PSOE hacia la formación. El líder opositor sigue todavía hoy asegurando que, de haberse arrepentido, hubiese podido aprovechar las muchas ofertas que siguió recibiendo del socialismo para pasarse a su bando. Su actual número dos, Armengol Engonga suele decir que esta firmeza es lo que distingue el Partido del Progreso de otras fuerzas opositoras que acabaron perdiéndose en el camino de la lucha.

Fui testigo en 1988 de cómo estas convicciones no siempre fueron correspondidas por los partidos españoles hermanos. A finales de los ochenta, su escaso apoyo obligó a que la incorporación a la Internacional Demócrata Cristiana del partido guineano se hiciese dando un rodeo a la madre patria, buscando apoyos en los países de la América hispana. También falló su solidaridad en la Operación Retorno en Libertad. Pero eso, lo dejo para otra ocasión.




Compartir en redes sociales