Una mirada a África como tablero de la geopolítica internacional

jueves, 27 de marzo de 2014

Aminetu Haidar en el Capitolio: pros y contras para la estrategia anexionista marroquí




Aminetu Haidar poco antes de entrar en el Capitolio. foto: Kate Kelly (RFKcenter)


Aminetu Haidar viajó a Washington esta semana  para dar una conferencia en el Capitolio. Desde Marruecos se ha intentado quitar importancia al evento señalando que la "Gandhi saharaui" no estuvo el lunes en una  de las sesiones parlamentarias sino en una sala para invitados y que todo se redujo a un sarao comprado con el dinero de los hidrocarburos argelinos. Lo más suave que se ha dicho en Rabat es que a la política anexionista le ha venido fetén que Haidar hablase en Washington porque así se demuestra que la ocupación del Sáhara Español no es tan represiva como dicen sus enemigos y que ellos dejan viajar a la población del territorio con absoluta libertad de movimiento y de expresión. Como si los demás no nos acordásemos de la“expulsión” de Aminetu en 2009

Por mucho que se empeñen, la intervención de Haidar en la sede del Congreso estadounidense es importante puesto que, hasta ahora, los únicos que hacían exposiciones y actos en esas salas dispuestas para la actividad no estrictamente legislativa, eran los portavoces del majzén. A ello hay que sumar que la intervención de Haidar haya tenido lugar en fechas muy próximas a la reunión del Consejo de Seguridad que, como cada año, decidirá  si continuar o no con la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara). 

El pasado año, la diplomacia estadounidense planteó en los debates que decidieron la permanencia de los cascos azules un boceto de resolución a favor de que la MINURSO tenga poderes para supervisar las violaciones de los derechos humanos en la antigua provincia española número 53. Es un tema del que en Rabat no quieren ni oír hablar. Pero, a la luchadora saharaui, que desapareció durante años en las mazmorras marroquíes precisamente por intentar abordar una misión de representantes de la ONU en visita en El Aaiún, se lo han puesto en bandeja para exigir en su intervención ante un buen número de congresistas que EEUU apoye en los debates onusianos que los cascos azules hagan en el Sáhara Español lo que suelen hacer en otras misiones de paz. 

La prensa estadounidense no se ha hecho eco del evento en el Capitolio pero, con este golpe de efecto, la clase política americana se ha ganado el corazón de los saharauis y un nuevo pretexto para volver a poner sobre el tapete la resolución que sus diplomáticos dicen el pasado año acabaron retirando por la oposición de los marroquíes y sus aliados franceses y españoles.

Haidar  con el congresista Jim McGovern de Massachusets./@Kate_Kelly_Esq
 Hay quien sostiene que este gesto norteamericano podría no ser más que un apretón de tuercas a Mohamed VI para lograr contrapartidas, por ejemplo,  en negociaciones en el sector hidrocarburos.  Ojalá no sea así. De lo que no hay duda, es que pase lo que pase en abril en Nueva York, la petición de Haidar en Washington refuerza la presencia de Estados Unidos en la solución del conflicto, junto a Francia y España a las que corresponde un papel por derecho propio por su pasado colonial en la zona. 

Otra consecuencia del viaje de Haidar en Washington son sus saludables efectos para el Frente Polisario que puede capitalizar lo que se ha calificado algo exageradamente como de un gran triunfo histórico y airearlo ante su propia opinión pública en los campamentos de refugiados en Tinduf. Con ello tiene ganada una nueva prórroga a quienes ya no pueden más de una mediación onusiana que, desde 1991, parece hacer lo imposible por no cumplir su propio plan de paz y exigen volver a las armas. 

Si lo tomamos por ahí, sí que llevan razón los fieles del majzén al decir que el viaje de Haidar les favorece: tiene muchas más garantías para el mantenimiento del status quo un Frente Polisario capaz de mantener el control sobre su gente, que una explosión de ira popular ante unos dirigentes sin pescado que vender. El "avance" será visible independientemente de que en la ONU salga lo que los marroquíes no quieren ni en pintura. Pero si luego en la reunión del Consejo de Seguridad EEUU abanderase y lograse imponer tareas de control sobre los derechos humanos a la MINURSO, el triunfo será sobre todo de Aminetu Haidar, dirigente saharaui en los territorios ocupados, y de su capacidad de convicción en Washington. El resultado sería parecido pero no igual para la dirección del Frente Polisario de la que Haidar no forma parte. Tampoco sería lo mismo para los okupas marroquíes del Sáhara Español.

domingo, 16 de febrero de 2014

El Gobierno del PP no le da visados de entrada a los testigos saharauis citados por la Audiencia Nacional. ¿Es que cree que son extranjeros?

Francisco Etxeberria (a la derecha) junto a  Mahmud Selma Daf, responde a la prensa tras declarar en la Audiencia Nacional el miércoles.



No es de extrañar que el presidente Rajoy en su viaje a Turquía acabase  en un mitin electoral islamista sin darse cuenta de adónde se había metido. En un tema mucho más cercano para nuestra diplomacia como es el del Sáhara Occidental tampoco parece enterarse. De lo contrario, no se explica que consienta a su ministerio de Exteriores negar el visado a saharauis del Sáhara Español para acudir a la Audiencia Nacional a prestar declaración respondiendo a la citación del juez Ruz en relación a la querella por el genocidio saharaui. Debido a ello, el pasado miércoles 12 de febrero, de los testigos saharauis citados a declarar junto a los peritos forenses Carlos Martín Beristaín y Francisco Etxeberria (responsables del hallazgo de las fosas comunes de este verano), sólo pudo estar Mahmud Selma Daf, hijo y hermano de dos de las víctimas de esta atrocidad, por residir en España.

Hay quien ha puesto el grito en el cielo por lo que es una clara obstrucción al ejercicio del principio de justicia universal que el PP quiere aniquilar rematando lo poco que quedó de esta arma contra la impunidad tras una criticada reforma de  Zapatero. Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE), cuyos abogados han contribuido a la querella por genocidio y desde donde, hasta el último momento, se intentó hacer posible el viaje de los testigos, han explicado que en el consulado de Argel han puesto como excusa que esta es una mala temporada en la que no dan abasto con las peticiones de visados de ciudadanos argelinos. Pero no nos dejemos enredar dando por hecho que los saharauis necesitan un visado. La cuestión, como ocurrió con Aminetu Haidar y su fallida expulsión, es que los saharauis no son extranjeros extracomunitarios, sino ciudadanos originarios de un Territorio No Autónomo, es decir, pendiente de descolonizar, que la ONU dice sigue teniendo España como potencia administradora. Es decir, que no necesitan visado y si España les pone impedimentos es porque les está usurpando una nacionalidad a la que los saharauis tienen derecho mientras no se resuelva su problema y se lleve a término su autodeterminación.

Los Gobiernos españoles padecen una vergonzosa tendencia a incurrir en esta fea situación para el prestigio internacional español. Trinidad Jiménez, como ya contamos, en los tiempos de Zapatero mintió descaradamente asegurando que España ya no tiene responsabilidades con el Sáhara con tal de no pedir a Marruecos explicaciones sobre la tragedia de Gdeim Izik, como es obligación de España, de acuerdo con lo fijado en el art. 73 cap.XI de la Carta de la ONU referente a pueblos que deben acabar su proceso de descolonización y el papel de las potencias administradoras.



El abogado Manuel Ollé (APDHE) u Mahmud Selma Daf, el miércoles.
Rajoy, nada más llegar al poder, contestó saliéndose por una deplorable tangente, a una carta de la APDHE, que le pedía acabase con la ilegal dejación de responsabilidades de España con el pueblo saharaui y deje de privarles indebidamente de una documentación a la que tienen derecho. Sin embargo, el firmante de la carta de respuesta, Jorge Moragas, brazo derecho de Rajoy en política exterior, demostró (cuando el PP estaba en la oposición) tener un buen conocimiento de que España es la potencia administradora del Sáhara Occidental y de que no cumplir con el art.73 de la Carta de Naciones Unidas supone una patada española a la legalidad internacional. Pero, por lo visto, Rajoy ha optado por continuar la política de Trinidad Jiménez como si fuese suya. De hecho, no sólo ha culminado la estrategia de los acuerdos de pesca entre la Unión Europea y Marruecos iniciada por el anterior Gobierno socialista para reconocer implícitamente un supuesto papel marroquí a la administración de las aguas saharauis. Además,  lleva casi dos años dificultando la concesión de visados a saharauis que, por residir en los territorios ocupados ilegalmente por las tropas de Mohamed VI o por estar residiendo en los campamentos de refugiados situados en Argelia, se van obligados a utilizar una documentación que no corresponde a su situación legal.

José Taboada, presidente de CEAS Sáhara que el miércoles estaba ante la Audiencia Nacional apoyando la declaración de los testigos del genocidio, me confirmó que lo del negar el visado a saharauis es ya una práctica tan sistemática con el actual Gobierno que está teniendo consecuencias especialmente graves con los saharauis necesitados de ayuda médica, incluyendo a familiares de saharauis que tuvieron carnét de identidad español hasta que se lo usurparon en 1975 y que llegaron a formar parte del ejército español. El problema se ha vuelto tan desesperante que Izquierda Unida está preparando una pregunta parlamentaria sobre la cuestión. 

EL SÁHARA OCCIDENTAL SIGUE SIENDO SÁHARA ESPAÑOL



Teresa Smith de Cherif durante una de sus misiones médicas en Tinduf.
Lo ideal para reforzar esta iniciativa de IU es que los españoles se echasen a la calle para pedir el respeto a la legalidad internacional con el pueblo saharaui con la pasión que lo hicieron con las manifestaciones contra la intervención en Irak. Pero puede haber otras fórmulas para que el resto de nuestros políticos tengan claro que, aunque ellos digan lo contrario, la opinión pública sabe que España sí tiene responsabilidades jurídicas, además de históricas, con el pueblo saharaui. Una ya lo hemos comentado, es firmando la campaña de la APDHE para que España vuelva a ejercer sus responsabilidades. Otra es la que estas Navidades, tras la aciaga ratificación de los acuerdos de pesca por parte del Parlamento Europeo, propuso la veterana analista en asuntos africanos y doctora estadounidense Teresa Smith de Cherif para que tendamos a decir Sáhara Español en lugar de Sáhara Occidental.

Que nadie se confunda: decir Sáhara Español no es para reivindicar una situación colonial que es impensable revivir sino para recordar que, de cara a la legalidad internacional, el territorio saharaui sigue sin estar descolonizado y que es a España a quien corresponde, como potencia administradora, la responsabilidad de impulsar este proceso hacia el final.  Seguro que al lobby promarroquí no les hace ninguna gracia; ellos prefieren que se hable de Sáhara Occidental porque a la opinión pública española que no está metida en el tema les suena a algo ajeno y lejano. A ellos les viene mucho mejor que los españoles crean que los saharauis son habitantes de un estado tan soberano como quedó Guinea Ecuatorial tras el fin de su descolonización, un estado con posibilidades de sacar sus propias castañas del fuego y con el que España ya no tiene ninguna obligación más que las que dicta un generoso  sentimiento de solidaridad.

lunes, 27 de enero de 2014

“Hacemos lo que decimos”, promete Rosa Díez. Pero, ¿y por qué no con el Sáhara?

Rosa Díez con  la plana mayor de UPyD en la gran  manifestación anual por el Sáhara Español en 2008.
Foto de Ricardo Aznar.



La redes prosaharauis están que arden con la reelección de Francisco Sosa Wagner como cabeza de lista de UPyD para las elecciones europeas. El único representante de UPyD en la Eurocámara se abstuvo en la votación para la ratificación del acuerdo pesquero con Marruecos, en un flagrante incumplimiento del programa y compromisos electorales del partido pese a lo cual, los militantes magenta le han votado con entusiasmo (más del 60%) en estas primarias en las que había unas 40 alternativas. Sosa Wagner seguro que está contento por ello pero su triunfo ha sido interpretado como la confirmación de que el partido de Rosa Díez respalda su contundente gesto de deslealtad hacia la causa saharaui con un doble juego traicionero más propio de la vieja política del PSOE y el PP que de las promesas con las que el partido de Rosa Díaz se propone  como la “alternativa” necesaria.

Antes de la reelección  ya se había generado una catarata de comentarios en relación a la noticia de la abstención de UPyD en la votación del acuerdo con el que la UE reconoce implícitamente que Marruecos tiene derecho a explotar y administrar las riquezas del Sáhara Español, como si una okupación ilegal le diese derecho a ello. La tormenta se desató con los artículos publicados en Espacios Europeos por su director Eugenio Pordomingo, que impidió con su texto que el no voto de Sosa Wagner siguiese pasando inadvertido, y el del  muy experto coronel  Diego Camacho, que de inmediato advirtió que no votar, en este caso, suma puntos a favor de la política anexionista de Marruecos y sus aliados. 

Seguidamente ha habido textos intentando localizar el origen de esa decisión. Hay quien como  David Bollero han acusado a Sosa Wagner de ser un personaje sin integridad, desleal y traicionero, como si la decisión hubiese sido ajena al resto del partido. Pero ahora vemos que Rosa Díez sigue sin dirigir la más mínima reprimenda al eurodiputado que ha dejado mal parado ese lema electoral que tanto le gusta airear a la dirigente de UPyD y que reza: “Hacemos lo que decimos y decimos lo que hacemos”. 
 Por el contrario, con motivo de las primarias (que al parecer por ahora sólo afectan al cabeza de lista), los comentarios de Rosa Díez han sido de un rotundo elogio para Sosa Wagner: “Un honor contar contigo para esta nueva etapa en la que habremos de lidiar con valor e inteligencia en defensa de la Europa política y social que los ciudadanos merecen y necesitan”. Rosa Díez tampoco ha dicho nada en relación a la insatisfactoria excusa con la que Sosa Wagner ha encendido de nuevo las redes sociales, cuando, en un acto sobre sus proyectos europeos, se vio obligado a responder a preguntas y dijo que no votó en contra del acuerdo con Marruecos porque recibió muchas presiones. Pues vaya ejemplo de fortaleza o ¿es que en UPyD creen que no iban a recibir presiones y, mucho más fuertes, si de verdad pudiesen ejecutar su propuesta de suspender la autonomía catalana?



UNA CURIOSA INICIATIVA PARLAMENTARIA DE UPYD. ¿NO LE LLEGÓ EL TEXTO A SOSA WAGNER? 

El gran analista  Javier Perote, ya explicó muy bien en su primer artículo sobre este misterio por qué no valen los argumentos de quienes intentan disculpar al eurodiputado asegurando que no es un gran conocedor del tema. Le bastó con recordar que en 2007, cuando la Eurocámara rechazó el acuerdo pesquero por ser contrario al derecho internacional,  Sosa Wagner fue de los que votó en contra y en sus exposiciones demostró que sabía de sobra que el supuesto beneficio económico para los pescadores españoles que airean los aliados del anexionismo marroquí, no era más que una enorme mentira. Mi única observación al respecto, es que no habría que remontarse a 2007 para buscar los indicios de incongruencia que apuntan a que el giro de UPyD se ha producido con inexplicable brusquedad y a sabiendas de que no votar en contra del acuerdo, nada tenía que ver con los intereses de un sector económico sino con los del anexionismo marroquí. Basta con repasar el texto de la Proposición No de Ley presentada por UPyD el 11 de noviembre pasado con un título inequívoco: “Proposición no de Ley relativa al rechazo al establecimiento de cualquier acuerdo pesquero entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos que incluya directa o indirectamente en su ámbito de aplicación las aguas territoriales del Sáhara Occidental". Es decir, que en plena batalla sobre pros y contras de la ratificación del acuerdo, en UPyD tenían claro que la solidaridad saharaui sólo tenía un voto posible de su único eurodiputado: el del rechazo. 

En el texto de esta Proposición no de Ley de UPyD (aquí lo tenéis ) se subraya que un acuerdo pesquero que incluye “directa o indirectamente” en su ámbito de aplicación las aguas territoriales del Sáhara Occidental “conlleva una flagrante vulneración del Derecho Internacional, el robo de los recursos pesqueros del Pueblo Saharaui” y que, a la vez, daña “de manera inconfundible los fundamentos de la UE, basados en el respeto al Derecho Internacional”.  Tras aludir a que en UPyD todavía siguen creyendo que lo de los intereses de la flota pesquera es pura maniobra de distracción, este texto proponía al congreso de los diputados “oponerse activamente y con todos los medios jurídicos, diplomáticos y políticos a su alcance a que la Unión Europea suscriba tratado alguno de pesca con el Reino de Marruecos en tanto el ámbito de aplicación Geográfica del mismo no quede expresamente circunscrito a las aguas territoriales internacionalmente reconocidas al Reino de Marruecos”...
Otra observación que añadiría es que, mientras Sosa Wagner hacía lo contrario de lo que propugnaba esta PNL, ningún miembro de la dirección del partido advirtió de un cambio de opinión que invalidase lo sostenido en esta iniciativa parlamentaria. Confiados, incluso saharauis bien informados llegaron a agradecer públicamente lo que se creía había sido una posición bien diferenciada ante el PP y el PSOE unidos en un inquietante consenso. Ahora sabemos que esta diferencia en Estrasburgo sólo la marcaron el euridiputado de IU Willy Meyer y Vicente Miguel Garcés Ramón, un representante guerrillero del PSOE que se salió del guión de su partido. Puede que a los militantes de UPyD, entusiasmados con los sondeos electorales que auguran a su formación un apacible futuro de partido bisagra, les parezca absurdo que un “tema menor”  como es el Sáhara Occidental sirva de referencia para medir la consistencia del compromiso de su partido con las reformas con que Rosa Díez promete para cambiar y salvar a España. 

Lo mismo les pasó a los votantes del PSOE cuando en 1982 se dieron cuenta que su partido estaba dejando a un lado las promesas de Felipe González en los campamentos de Tinduf y les dijeron que la renuncia en relación a la causa saharaui era un sacrificio necesario para salvar la revolución de la clase obrera que el PSOE iba a acometer si seguía manteniéndose en el poder. Ahora, sin embargo, el vídeo de González diciendo aquello de "nos comprometemos hasta la victoria final" en los campamentos del Frente Polisario, circula como el símbolo no sólo de la flagrante traición socialista a la causa saharaui, sino del primer aldabonazo de una trayectoria política plagada de mentiras, corruptelas e imperdonables traiciones a toda la clase obrera en sus diversos escalafones que han alejado para siempre del partido de la rosa el voto de millones de españoles. 

PD. Me acabo de dar cuenta de que no había contestado a los comentarios de la entrada anterior. Perdón, lo acabo de intentar remediar. Más vale tarde que nunca, ¿no?

sábado, 11 de enero de 2014

El misterio del cable de Wikileaks sobre las conversaciones de EEUU y Argelia en 1975 a propósito del Sáhara Español

Abdelaziz Buteflika y Henry  Kissinger.



En la web Wikileaks ha desaparecido el original de un interesante documento desclasificado que plantea jugosos interrogantes sobre el papel desempeñado por la administración de los Estados Unidos en los turbios tejemanejes que desembocaron en la invasión marroquí del Sáhara Español, en octubre de 1975. El insigne profesor Luis Portillo Pascual del Riquelme, autor de una traducción del texto que llevaba años plácidamente expuesto así al acceso del público,  ha llamado la atención sobre este hecho alertando sobre un posible caso de censura.  Cabe preguntarse a quién molestaba el texto tanto como para tomarse la engorrosa molestia de lograr su retirada de la web más desafiante con los poderes oscurantistas del planeta. A falta de explicaciones por parte de Wikileaks, la pista principal es el texto en cuestión.

El documento, un producto de los archivos diplomáticos de Estados Unidos, se refiere al encuentro que el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger celebró en París el 17 de diciembre de 1975 con el actual presidente argelino Mohamed Buteflika cuando este era el responsable de la política exterior de su país. En España ya reinaba el rey Juan Carlos y el Gobierno de esta primera monarquía posfranquista estaba dando los últimos remates a la farsa con la que se había optado por salir del Sáhara todavía oficialmente español, haciendo lo posible para que la comunidad internacional consintiese la ocupación ilegal marroquí del territorio. 

Lo primero que llama la atención al repasar el contenido de este texto es el tono cordial y distendido que preside el diálogo entre Buteflika y Kissinger, muy distante de las tensiones que hubiese cabido esperar del relato que solemos tener sobre las supuestas malas relaciones que en la época mantenían Estados Unidos y Argelia por encontrarse en bandos contrarios en el contexto de la guerra fría. La transcripción de esta conversación secreta tampoco cuadra con la visión que le echa la culpa del desaguisado español a las enormes presiones con las que el avieso imperialismo americano obligó a la España del franquismo agonizante a que entregase la provincia número 53 a Marruecos.  También aquí se supone que el objetivo era el de impedir el nacimiento de un Estado saharaui susceptible de caer en la órbita de Argelia y convertirse así, de acuerdo con esta lógica, en otro peón del eje soviético.
Sin embargo, desde el comienzo del encuentro, no hay nada que sugiera que la Argelia progresista y revolucionaria del FLN fuese, como suelen sugerir las versiones de la época, el enemigo número uno de Estados Unidos en el norte de África. Ambos políticos parecen competir entre sí en una amabilidad que busca evitar el mínimo malentendido. Tienen un evidente interés en atraer al contrario a su propio campo pero sin que ello pueda empañar una relación de la que ninguno tiene quejas, sino todo lo contrario.
 

El propio Kissinger subraya que Argelia es un país en el que Estados Unidos tiene muchos intereses y reconoce que ambos gobiernos mantienen una relación "muy positiva". De hecho, le agradece a Buteflika la cooperación argelina en el terreno político en relación con Oriente Próximo. Por su parte, el entonces ministro argelino le da la razón y suma a estos elementos la “formidable cooperación” que al parecer también existía ya en el campo económico. Si nos fiamos de este texto Argelia y Estados Unidos no estaban tan distanciados aunque, eso sí, ninguno de los dos tenía interés en que se notase demasiado.

 La obsesión por la guerra fría que con razón se suele atribuir a Kissinger por la guerra fría asoma en el intercambio de opiniones que ambos tuvieron en relación al conflicto en Angola. Ni rastro, en cambio, al hablar de la cuestión sahariana, segundo tema tratado el encuentro. Lo primero que hizo Kissinger al abordar este asunto fue adelantarse a Buteflika para asegurarle que, desde Washington, no se había hecho presión alguna sobre España y que, incluso, se había intentado disuadir al rey Hassán de Marruecos para que la Marcha Verde del 6 de noviembre no entrase en el Sáhara Español.

A la hora de explicar las razones de la no oposición estadounidense a la invasión, Kissinger pone mucho énfasis en que su postura no sea interpretada como un apoyo a Marruecos sino en clave de actitud neutral. Pero sobre todo, se desvive para que la actitud "neutral" de su Gobierno no sea interpretada como un gesto antiargelino. Intenta también justificarse con la supuesta ambigüedad del dictamen del Tribunal de la Haya, el escaso interés de Estados Unidos por el Sáhara o las dudas que le impiden ver que el caso tenga que ver con una “cuestión de principios”, como alega Buteflika, al compararlo con la cuestión palestina.

Por su parte, con mucha amabilidad, Buteflika va desmontando estos argumentos y le propone defender una solución que pase por la celebración de un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis pudiesen decidir libremente su futuro. Este pasaje explica que cuando la organización de Assange colgó este cable en su sitio, algunos analistas proanexionistas se pusiesen rabiosos con la supuesta deslealtad (para los intereses alauitas) de Buteflika a la hora de abordar el conflicto saharaui. Aunque, probablemente, lo que mas les dolió al leer esta parte del resumen diplomático es que Kissinger, en principio, no se opusiese a la propuesta de Buteflika y le prometiese pensar en la solución del referéndum.

¿Hasta dónde llegó la sinceridad de Kissinger? No hay que perder de vista que, cuando se trata de investigación histórica, al igual que en periodismo, un documento no basta para esclarecer la verdad. Pero, desde luego, el principal beneficiario de la desaparición de este cable es la unanimidad con la que analistas de derechas e izquierdas atribuyeron a la hostilidad entre Estados Unidos y Argelia la gran baza con la que Marruecos, hace 38 años, se alzó con su primer triunfo en el Sáhara Español.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mandela nos dejó. Mientras el mundo llora, el rey de Marruecos aprovecha para reescribir la historia



Mandela durante su visita a Marruecos junto al entonces primer ministro marroquí Filali
Mandela nos ha dejado. Ha vuelto a casa, como dijo el presidente Obama, aludiendo a la fe con la que muchos africanos no miran a la muerte como el fin de la vida, sino como el inicio de una nueva fase en la tierra de los ancestros con los que se reúne el espíritu del fallecido. Tras conocerse la noticia, no ha habido personalidad política o Gobierno que no haya participado en la gran carrera planetaria que se ha desatado para rendir tributo al héroe de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica. Ni siquiera el rey Mohamed VI ha querido quedarse atrás a la hora de ensalzar la figura de Mandela pese a los notorios sinsabores que comenzaron a salpicar las relaciones entre Rabat y Pretoria, en cuanto se acabó el régimen de discriminación racial. Eso sí, lo ha hecho intentando reinterpretar las acciones de Madiba a favor de los intereses anexionistas alauitas con el Sáhara Occidental. 

De hecho, el mensaje de pésame que el rey marroquí ha enviado al Gobierno surafricano de Jacob Zuma y la viuda de Mandela, Graça Machel, alude al desencuentro provocado por el giro surafricano que en 2004 culminó con el reconocimiento de Sudáfrica a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). No son los pésames momento oportuno para los reproches pero, al parecer, la intención del monarca alauita es explicar a su opinión pública  que el responsable de que Sudáfrica se pasase al bando del Frente Polisario fue Thabo Mbeki, el hombre que sucedió a Mandela cuando éste comenzó a apartarse de la política en 1999. La conclusión que se saca de este texto es que, de haber sido por Mandela, Pretoria nunca hubiese reconocido a la RASD.

El mensaje comienza alabando la figura de Mandela por su lucha por la “libertad, la justicia paz y tolerancia” en Sudáfrica. Pero, seguidamente, Mohamed VI pasa a destacar la importancia que el liderazgo regional de este país jugó bajo su batuta en la "preservación de la soberanía nacional e integridad territorial” del resto de países africanos.  El rey de Marruecos no se corta y añade una coletilla que se supone es la consecuencia lógica de lo anterior pero que, hasta la fecha, no tiene ningún soporte documental: “Durante su mandato (Mandela) respetó la legitimidad de Marruecos en su Sáhara y nunca quiso reconocer ni apoyar la partición de mi país”.


Mandela en Argelia con varios combatientes del FNL.
  Según Mohamed VI, lo que explicaría esta actitud de Mandela es la ayuda “pionera política y material” que Marruecos dio al actual partido gubernamental del Congreso Nacional Africano (ANC) en los años sesenta, cuando todavía actuaba en la clandestinidad. Este apoyo marroquí a la lucha contra el apartheid, añade, hizo que “el difunto desarrollase una relación especial” y “singular” con su país. Mandela, recuerda, agradeció esta ayuda con la visita que realizó a Marruecos en 1994.

El texto del pésame de Mohamed VI repite un guión que ya ha sido ampliamente utilizado por la prensa oficialista marroqui para describir el reconocimiento de la RASD en Suráfrica como una injusta deslealtad e inexplicable falta de agradecimiento. Uno de sus objetivos es contrarrestar los argumentos de quienes atribuyen el firme apoyo de Suráfrica al Polisario como el fruto de los muchos errores políticos que han acabado aislando a Marruecos de la mayor parte de los estados africanos.
 
Efectivamente, el propio Mandela reconoció que Marruecos suministró armas y dinero a su movimiento en los años sesenta. Ni siquiera en Argel niegan que su apoyo al ANC inició en territorio marroquí: eran los tiempos en que Marruecos, el primer Estado del Magreb en haber logrado la independencia, prestaba apoyo y refugio a los movimientos de liberación que seguían luchando en sus fronteras. Lo normal, dicen en Argel es que fuese en uno de los santuarios de la rebelión argelina en territorio marroquí el lugar donde Mandela hizo su primera toma de contacto con los muyaidines argelinos cuya lucha contra el colonialismo francés dijo luego había sido una gran fuente de inspiración para su propio combate. El problema de Mohamed VI es que el relato de la ayuda marroquí a la lucha del apartheid se detiene tras la detención de Mandela en 1962. Olvida decir, por ejemplo, que durante los 27 años que Mandela permaneció a partir de entonces en la cárcel, los gobiernos marroquíes se fueron distanciando del ANC y trabando una vergonzosa aproximación al Gobierno de Pretoria.


Mandela en un homanaje en Suráfrica a Abdelkrim el Jatib (el primero desde la derecha) y otros políticos marroquíes
En Rabat suelen justificar este cambio de tornas por la supuesta deriva extremista que tomó el ANC con sus líderes recluidos en Robben Island. La coartada es poco consistente frente a quienes sostienen que este giro fue fruto del tradicional sometimiento de Marruecos a la política exterior francesa que en los sesenta tomó un rumbo tan a favor del régimen del apartheid, que los activistas surafricanos llamaban al presidente francés de entonces De Gaulle El Boer. Una gran diferencia por lo tanto, frente a la consistencia del apoyo que Argelia siguió dando al ANC y que la prensa argelina ha desempolvado y aprovechado con mucho orgullo en los homenajes con los que comenzó a dar tributo a Mandela en cuanto se hizo pública la gravedad de su salud. Las fotos y testimonios sobre el entrenamiento militar que el propio Mandela recibió en territorio argelino y el decidido apoyo diplomático dado por el Gobierno del FLN a la lucha contra al apartheid, son en este otro relato los elementos que explican que Argel fuese el primer destino de Mandela en su primera gira al extranjero tras recuperar la libertad en 1990.

Otro elemento que le resta credibilidad a la versión de Mohamed VI es que en 1994, nada más ganar las primeras elecciones libres celebradas en Suráfrica, Mandela ya tenía clara su voluntad de reconocer a la RASD y así lo expresó por escrito en una carta que dirigió al presidente saharaui Mohamed Abdelaziz. Las presiones internacionales, que se emplearon a fondo con el argumento de que su gesto iba a entorpecer el intento de la ONU por el logro de una solución negociada, obligaron a aplazar su ejecución.  Pero nadie dudó en 2004 de que Mbeki, estrecho colaborador de toda la vida del Madiba, actuó sin desviarse de las directrices marcadas por su antecesor al que hoy se venera con excepcional unanimidad como uno de los grandes de la Historia.



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